La Ciudad difundió una serie de recomendaciones para que los vecinos puedan revisar los datos que dejaron en Internet, cerrar cuentas antiguas y controlar mejor quién accede a su información.
La huella digital no está formada únicamente por las publicaciones en redes sociales. También incluye perfiles olvidados, aplicaciones vinculadas con otras cuentas, permisos concedidos a distintos servicios, formularios completados y datos generados durante la navegación. Aunque ese rastro no siempre puede eliminarse por completo, existen medidas sencillas para reducir la exposición y fortalecer la privacidad.
Qué es la huella digital
Cada vez que una persona utiliza una aplicación, visita un sitio web, realiza una búsqueda, completa un formulario o publica contenido, deja información asociada con su actividad. El conjunto de esos datos recibe el nombre de huella digital.
La Ciudad explica que esta huella puede generarse de dos maneras. La primera es activa y comprende aquello que el usuario comparte voluntariamente, como fotografías, comentarios, datos de contacto o información incluida en un formulario.
La segunda es pasiva y se produce durante el uso cotidiano de Internet. Puede incluir datos técnicos, hábitos de navegación, intereses, ubicación aproximada y registros de actividad recopilados por sitios y aplicaciones.
Con el paso del tiempo, esa información puede quedar distribuida entre numerosas plataformas. Por eso, una persona que actualmente utiliza pocas redes sociales podría conservar cuentas, publicaciones o accesos creados años atrás.
Por qué conviene revisar la información disponible
La huella digital puede utilizarse para personalizar contenidos, anuncios y servicios, pero también permite conocer hábitos y elaborar perfiles sobre las personas. Cuanta más información personal se encuentre públicamente disponible, mayores serán las posibilidades de que sea empleada para preparar engaños, intentos de suplantación de identidad o estafas adaptadas a la víctima.
Entre los datos que conviene evitar exponer se encuentran el domicilio, el número de documento, los teléfonos personales, las direcciones de correo electrónico, las rutinas cotidianas, la ubicación en tiempo real y las imágenes de documentación.
El cuidado también debe extenderse a la información de familiares, amigos y compañeros. Antes de publicar una fotografía o mencionar datos de otra persona, resulta importante contar con su consentimiento, especialmente cuando aparecen niñas, niños o adolescentes.
El primer paso es localizar las cuentas antiguas
Una de las recomendaciones centrales consiste en identificar todos los perfiles y servicios que continúan asociados con el usuario. Para hacerlo, la Ciudad aconseja revisar el gestor de contraseñas del navegador o del teléfono, buscar en el correo electrónico mensajes de bienvenida o confirmaciones de registro y comprobar qué aplicaciones tienen acceso mediante cuentas de Google, Apple, Microsoft o redes sociales.
Esta revisión puede revelar servicios que ya no se utilizan, pero que todavía conservan datos personales o permisos para acceder a determinada información.
También puede realizarse una búsqueda del nombre y apellido en Internet para conocer qué resultados aparecen públicamente. Esta práctica, denominada egosurfing, ayuda a detectar perfiles antiguos, publicaciones desconocidas, información desactualizada o posibles cuentas que suplanten una identidad.
Desinstalar una aplicación no elimina la cuenta
Borrar una aplicación del celular solamente retira el programa del dispositivo. La cuenta creada en ese servicio puede seguir activa y conservar la información que fue cargada anteriormente.
Para eliminarla es necesario ingresar a la configuración de la plataforma y buscar opciones como “Cuenta”, “Privacidad”, “Seguridad” o “Eliminar cuenta”. En algunos servicios, el proceso puede exigir una confirmación mediante correo electrónico o contraseña.
Antes de cerrar una cuenta, conviene guardar los archivos que se quieran conservar. Después, se debe verificar si la plataforma confirmó la eliminación y si estableció algún plazo para completarla.
Revisar la privacidad y los permisos
Las configuraciones de privacidad pueden cambiar con las actualizaciones de las plataformas. Por ese motivo, no alcanza con revisarlas una sola vez.
La Ciudad recomienda controlar quién puede ver las publicaciones y otorgar únicamente los permisos necesarios a aplicaciones y sitios web. Una herramienta que no necesita acceder a la ubicación, los contactos, el micrófono o las fotografías no debería conservar esos permisos habilitados.
También es conveniente comprobar qué servicios se encuentran vinculados con cuentas principales. La opción “Iniciar sesión con Google”, Apple, Microsoft o una red social puede facilitar el acceso, pero también implica autorizar el intercambio de determinados datos.
Qué hacer con publicaciones e información antiguas
Cuando el contenido fue publicado desde una cuenta propia, el usuario puede modificar su privacidad, archivarlo o eliminarlo desde la plataforma original.
Si la publicación pertenece a otra persona o aparece en un sitio ajeno, se puede solicitar su retiro al responsable de la cuenta o de la página. Cuando un contenido ya fue eliminado del sitio original, pero todavía figura en un buscador, corresponde utilizar la herramienta que ofrezca ese buscador para pedir la actualización o retirada del resultado, cuando resulte aplicable.
Eliminar un contenido de su ubicación original no garantiza que desaparezcan eventuales copias, capturas o republicaciones. Por eso, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva.
También hay que cuidar lo que se comparte con la inteligencia artificial
Los asistentes y plataformas de inteligencia artificial también forman parte de la actividad digital. Antes de ingresar información, es recomendable preguntarse si resulta imprescindible para obtener la respuesta buscada.
No deberían compartirse contraseñas, datos bancarios, números de documentos, información médica identificable, direcciones particulares ni documentación confidencial. También conviene consultar las opciones de privacidad, el historial y los controles disponibles en cada herramienta, porque pueden variar según el servicio y el tipo de cuenta.
Una rutina sencilla para protegerse
Los vecinos pueden comenzar con una revisión periódica basada en estas acciones:
- Buscar qué información personal aparece públicamente en Internet.
- Identificar cuentas, perfiles y aplicaciones que ya no se utilizan.
- Eliminar las cuentas innecesarias desde la configuración de cada servicio.
- Revisar la privacidad de las redes sociales.
- Limitar quién puede ver publicaciones, fotografías e historias.
- Controlar los permisos concedidos a aplicaciones y sitios web.
- Evitar compartir la ubicación en tiempo real y datos sobre rutinas.
- Pensar antes de publicar información propia o de otras personas.
- No ingresar información confidencial en plataformas de inteligencia artificial.
- Mantener protegidos y actualizados los dispositivos.
La huella digital se construye de manera permanente con cada interacción. No siempre es posible borrar completamente el rastro acumulado, pero revisar cuentas, reducir permisos y publicar con mayor cuidado permite recuperar control sobre la información personal y disminuir riesgos en la vida cotidiana.
Información útil
Las recomendaciones oficiales y otros contenidos preventivos pueden consultarse en la sección de Ciberseguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

