Cultura y Espectáculos

Las Nereidas de Puerto Madero y la historia de la escultura que desafió a la Buenos Aires de 1903

21/09/2026 · 13:04 hs.

La Fuente Monumental Las Nereidas es una de las obras más emblemáticas de Lola Mora y una pieza fundamental del patrimonio artístico porteño. Realizada en mármol de Carrara, representa el nacimiento de Venus y se encuentra en la Costanera Sur, junto a la Reserva Ecológica.

Su historia comenzó entre discusiones, prejuicios y cuestionamientos hacia su autora. Los desnudos que integran la composición escandalizaron a sectores conservadores de comienzos del siglo XX, impidieron que fuera instalada en la Plaza de Mayo y terminaron provocando su traslado. Con el paso de los años, aquella obra considerada indecorosa se convirtió en uno de los símbolos culturales de Buenos Aires.

Una fuente nacida en el taller de Lola Mora

Dolores Candelaria Mora Vega, conocida como Lola Mora, fue una de las grandes pioneras de la escultura argentina. Desarrolló parte de su formación artística en Europa y trabajó durante varios años en Roma, donde perfeccionó su técnica y entró en contacto con las tradiciones clásicas del arte italiano.

A comienzos del siglo XX, la artista regresó a la Argentina con los primeros bocetos de una fuente monumental destinada a la Ciudad de Buenos Aires. La obra fue proyectada y trabajada en Roma, con la participación de colaboradores de su taller.

Las diferentes piezas fueron talladas en mármol de Carrara, material italiano reconocido por su blancura y utilizado durante siglos por importantes escultores. Luego fueron trasladadas hasta Buenos Aires, donde Lola Mora supervisó personalmente el montaje.

La magnitud del trabajo obligaba a la artista a desplazarse entre andamios y grandes bloques de piedra. Su presencia al frente de una obra pública monumental desafiaba las convenciones de una época en la que las mujeres encontraban numerosas barreras para acceder profesionalmente a las artes.

El nacimiento de Venus convertido en mármol

La fuente representa el nacimiento de Venus, diosa asociada con la belleza en la mitología clásica. En el centro de la composición, la figura emerge sobre una valva sostenida por dos nereidas.

Las nereidas eran ninfas marinas e hijas de Nereo y Doris. La tradición mitológica las presenta como habitantes de las profundidades del mar que auxiliaban a los navegantes. Su presencia da nombre al conjunto realizado por Lola Mora.

La composición se completa con tritones y caballos que parecen surgir del agua. Las figuras, el movimiento de los cuerpos y las formas ondulantes le otorgan a la obra un marcado dinamismo. El agua no funciona únicamente como elemento decorativo, sino que integra la escena y refuerza la idea del nacimiento de Venus desde el mar.

El conjunto combina referencias del Renacimiento con formas vinculadas al arte barroco. La disposición ascendente dirige la mirada desde la gran base circular hacia la figura central, ubicada en la parte superior.

Una obra que iba a estar en la Plaza de Mayo

El proyecto original contemplaba la instalación de la fuente en la Plaza de Mayo, el espacio cívico más importante de Buenos Aires. Sin embargo, la presencia de figuras desnudas provocó el rechazo de sectores conservadores, que consideraron que la obra no era adecuada para un lugar situado frente a edificios públicos y religiosos.

La discusión no se limitó a su ubicación. También estuvo atravesada por los prejuicios que enfrentaba una mujer que dirigía una obra de semejante escala, trabajaba junto a numerosos hombres y se movía con independencia en un ámbito tradicionalmente reservado para artistas varones.

Ante las objeciones, se analizaron otros posibles destinos. Finalmente, la fuente fue instalada en el entonces Parque Colón, cerca de la Casa Rosada, en la actual intersección de la avenida Leandro N. Alem y la calle Teniente General Juan Domingo Perón.

La inauguración que sacudió a Buenos Aires

Las Nereidas fue inaugurada el 21 de mayo de 1903. La presentación despertó una enorme curiosidad entre los porteños, atraídos tanto por la calidad de la obra como por la controversia que había generado.

Las figuras descubiertas fueron consideradas ofensivas por algunos grupos vinculados con la moral conservadora de la época. La polémica alcanzó también a Lola Mora, cuya capacidad como autora llegó a ser cuestionada pese a su formación y a la evidencia de su participación directa en todo el proceso.

La fuente permaneció durante quince años en su primer emplazamiento. Lejos de apagarse, las críticas continuaron hasta desembocar en una decisión que modificaría definitivamente su relación con la Ciudad.

El traslado hacia una Costanera Sur muy diferente

En 1918, la fuente fue desmontada y trasladada a la Costanera Sur. Lola Mora participó en la dirección de la mudanza para garantizar la correcta manipulación de las piezas.

El sector elegido era entonces muy distinto del paisaje urbano actual. La zona se encontraba en proceso de desarrollo y estaba considerablemente alejada del centro cotidiano de Buenos Aires. Llevar la escultura hasta allí significaba apartarla de los espacios institucionales y de mayor circulación.

Con los años, la transformación de la Costanera Sur y el desarrollo de Puerto Madero modificaron por completo ese contexto. La fuente quedó integrada a uno de los paseos más reconocidos de la Ciudad, cerca de los antiguos edificios portuarios, los parques del barrio y la Reserva Ecológica.

De esa manera, el sitio que había sido elegido para alejarla terminó convirtiéndose en una parte central de su identidad.

De obra cuestionada a patrimonio nacional

El reconocimiento oficial llegó muchas décadas después de su inauguración. En 1997, el Poder Ejecutivo Nacional declaró a la Fuente de las Nereidas Bien de Interés Histórico Artístico Nacional mediante el Decreto 437.

La protección reconoció tanto sus cualidades artísticas como su importancia en la trayectoria de Lola Mora y en la historia cultural del país. También consolidó su condición de testimonio de los cambios sociales experimentados por Buenos Aires durante el siglo XX.

La escultura que había sido rechazada por mostrar cuerpos desnudos pasó así a formar parte del patrimonio protegido de la Argentina.

Lola Mora y una trayectoria adelantada a su tiempo

Lola Mora desarrolló una carrera excepcional dentro de un ambiente con una participación femenina muy limitada. Además de escultora, se interesó por el urbanismo, la minería y diferentes proyectos técnicos.

Su obra fue reconocida, cuestionada y, durante distintos períodos, relegada. Las Nereidas resume buena parte de esas tensiones: una creación monumental realizada por una mujer que debió defender su trabajo frente a prejuicios artísticos, sociales y de género.

La historia posterior transformó el sentido de aquella controversia. Lo que algunos sectores intentaron apartar del centro porteño terminó consagrando a su autora como una figura imprescindible del arte argentino.

Un símbolo inseparable de la Costanera Sur

Actualmente, la fuente se levanta sobre la avenida Tristán Achával Rodríguez, en la Costanera Sur de Puerto Madero. Su mármol blanco contrasta con la vegetación y con los edificios del entorno, mientras las figuras parecen conservar el movimiento imaginado por Lola Mora hace más de un siglo.

El lugar permite contemplar la obra desde diferentes ángulos y descubrir progresivamente sus personajes. Los caballos, los tritones, las nereidas y Venus forman una escena que cambia según la perspectiva del visitante.

Las Nereidas no es únicamente una fuente ornamental. También es el recuerdo visible de una Buenos Aires que discutía su modernización y de una artista que se negó a aceptar los límites impuestos a las mujeres de su tiempo.

Más de un siglo después de su inauguración, la escultura permanece en el espacio público como una de las grandes obras de la Ciudad. Su historia demuestra cómo aquello que alguna vez despertó rechazo puede convertirse, con el paso del tiempo, en motivo de orgullo y en una pieza inseparable de la memoria porteña.

Información útil

  • Nombre oficial: Fuente Monumental Las Nereidas.
  • Autora: Lola Mora.
  • Inauguración: 21 de mayo de 1903.
  • Ubicación actual: avenida Tristán Achával Rodríguez, Costanera Sur, Puerto Madero.
  • Material principal: mármol blanco de Carrara.
  • Protección patrimonial: Bien de Interés Histórico Artístico Nacional desde 1997.
  • Acceso: la obra se encuentra en el espacio público y puede observarse desde el paseo de la Costanera Sur.
  • Declaración patrimonial: Decreto nacional 437/1997.

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