Frente al Palacio Libertad, en el Bajo porteño, una figura de bronce de grandes dimensiones recuerda a Juana Azurduy, protagonista de las luchas por la independencia en el Alto Perú. La obra fue realizada por el escultor argentino Andrés Zerneri y llegó a su emplazamiento actual después de permanecer detrás de la Casa Rosada.
La escultura fue inaugurada en 2015 y trasladada dos años más tarde debido a la construcción del Paseo del Bajo. Su recorrido modificó dos sectores emblemáticos de Buenos Aires y abrió una discusión sobre la manera en que la Ciudad representa a sus protagonistas históricos en el espacio público.
Una mujer fundamental para la independencia
Juana Azurduy nació el 12 de julio de 1780 en la región de Chuquisaca, entonces parte del Virreinato del Río de la Plata y actualmente territorio de Bolivia.
Junto con Manuel Ascencio Padilla, su esposo, participó activamente en las luchas contra las fuerzas realistas. Organizó combatientes, lideró acciones militares y tuvo una intervención destacada en el proceso revolucionario desarrollado en el Alto Perú.
Su conocimiento del territorio y su capacidad para reunir a pobladores indígenas y campesinos resultaron fundamentales para sostener la resistencia. La participación de las mujeres en esas campañas fue durante mucho tiempo relegada en los relatos históricos tradicionales.
Azurduy alcanzó reconocimiento por su actuación militar, pero terminó sus días alejada del protagonismo público. Murió el 25 de mayo de 1862 en Sucre. Con el paso del tiempo, su figura fue recuperada como símbolo de la independencia sudamericana y de la participación de las mujeres en la historia.
Una escultura monumental realizada por Andrés Zerneri
El monumento porteño fue creado por Andrés Zerneri, escultor argentino conocido por desarrollar obras de gran escala vinculadas con la historia y la identidad latinoamericana.
La figura fue construida en bronce, pesa aproximadamente 25 toneladas y alcanza alrededor de nueve metros de altura sin contar su basamento. La realización demandó varios años de trabajo y contó con la intervención de decenas de personas.
La producción se desarrolló en instalaciones de la antigua Escuela de Mecánica de la Armada. El proceso incluyó el modelado de la figura, la preparación de moldes, la fundición del metal y el ensamblaje de sus diferentes secciones.
La obra fue financiada mediante una donación del Estado Plurinacional de Bolivia. De ese modo, el monumento también quedó asociado con el vínculo histórico entre ambos países y con una protagonista compartida de sus procesos de independencia.
Los símbolos presentes en la figura
Zerneri no representó a Juana Azurduy como una figura inmóvil o distante. La escultura muestra una mujer de pie, cubierta por un amplio poncho y acompañada por diferentes elementos relacionados con su historia.
En una de sus manos sostiene una espada, símbolo de su participación en la lucha por la independencia. Sobre su espalda lleva un niño sujeto mediante un aguayo, tejido utilizado tradicionalmente por comunidades andinas.
Su otra mano se extiende en un gesto de protección. El gran poncho también parece envolver la composición y refuerza la idea de resguardo hacia el niño y hacia el pueblo.
El basamento escalonado incorpora referencias a las culturas andinas. Por su altura y volumen, la figura puede observarse desde distintos puntos del Bajo porteño y mantiene una relación directa con los edificios monumentales del entorno.
Su primera ubicación detrás de la Casa Rosada
El monumento fue inaugurado el 15 de julio de 2015 en el Parque Colón, detrás de la Casa Rosada. La ceremonia estuvo encabezada por la entonces presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y el presidente boliviano Evo Morales.
La escultura ocupó el espacio donde anteriormente se encontraba el Monumento a Cristóbal Colón, una obra donada por la colectividad italiana e inaugurada en 1921.
El retiro de la estatua de Colón y la colocación del homenaje a Azurduy generaron un debate político, histórico y patrimonial. La discusión involucró a los gobiernos nacional y porteño, a representantes de la colectividad italiana y a especialistas vinculados con la conservación del patrimonio.
El Monumento a Colón fue trasladado posteriormente a la Costanera Norte, mientras que la figura de Azurduy permaneció durante aproximadamente dos años detrás de la sede del Poder Ejecutivo nacional.
Las obras del Paseo del Bajo provocaron otra mudanza
La construcción del Paseo del Bajo volvió a modificar el entorno de la Casa Rosada. El proyecto vial exigía intervenir el sector del Parque Colón en el que se encontraba la escultura.
En septiembre de 2017 comenzó el traslado del monumento a la Plaza del Correo, frente al entonces Centro Cultural Kirchner. Por sus dimensiones y su peso, la operación requirió desmontar y transportar las diferentes partes de la obra.
La nueva ubicación acercó la figura al antiguo Palacio de Correos y Telecomunicaciones, edificio que actualmente recibe el nombre de Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
Desde ese punto, el monumento pasó a integrarse al corredor cultural, histórico y administrativo del Bajo porteño, cerca de la avenida Leandro N. Alem, la Casa Rosada, Puerto Madero y el Centro Cultural Borges.
Una obra que cambió dos paisajes de Buenos Aires
El recorrido del monumento no fue solamente un cambio de dirección. En cada emplazamiento, la escultura modificó la relación visual entre edificios, plazas y símbolos históricos.
Detrás de la Casa Rosada, su presencia quedó asociada con la sustitución del monumento a Colón y con la reinterpretación del pasado colonial. En la Plaza del Correo, en cambio, la obra estableció un diálogo con el antiguo edificio postal y con las transformaciones urbanas producidas por el Paseo del Bajo.
Su traslado también mostró la complejidad que implica mover una escultura monumental. La planificación debe contemplar el peso, los puntos de apoyo, la estabilidad de las piezas, el transporte y la construcción de una base adecuada.
Del Centro Cultural Kirchner al Palacio Libertad
La ubicación suele identificarse todavía como “frente al CCK”, debido a que esa denominación quedó incorporada al uso cotidiano. Sin embargo, el edificio fue renombrado oficialmente y actualmente se denomina Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
Esta modificación no alteró el emplazamiento del monumento, que continúa en la Plaza del Correo. La escultura puede observarse desde el espacio público y forma parte del paisaje habitual para quienes recorren el Bajo porteño.
La recuperación de una protagonista histórica
La presencia de Juana Azurduy en un monumento de grandes dimensiones contribuyó a darle visibilidad a una figura que no siempre ocupó un lugar central en los relatos sobre la independencia.
Su historia reúne distintas dimensiones. Fue una dirigente militar, una mujer de origen altoperuano y una protagonista de un proceso que superó las actuales fronteras nacionales.
El monumento no solo recuerda sus acciones. También expresa los cambios producidos en la manera de seleccionar a las personalidades representadas en plazas y espacios públicos.
En una zona de Buenos Aires caracterizada por edificios institucionales y monumentos tradicionales, la figura de Azurduy incorpora una mirada latinoamericana, andina y femenina sobre la construcción de la independencia.
Información útil
Obra: Monumento a Juana Azurduy
Autor: Andrés Zerneri
Material: bronce
Peso aproximado: 25 toneladas
Altura aproximada de la escultura: nueve metros
Primera ubicación: Parque Colón, detrás de la Casa Rosada
Inauguración: 15 de julio de 2015
Traslado: septiembre de 2017
Ubicación actual: Plaza del Correo, frente al Palacio Libertad
Acceso: libre desde el espacio público

