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Efemérides

Día Mundial del Correo, de las primeras cartas de Buenos Aires al palacio que hoy abre sus puertas a la cultura

09/10/2026 · 07:28 hs.
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Cada 9 de octubre se recuerda la creación de la Unión Postal Universal en 1874. En Buenos Aires, la historia postal comenzó mucho antes: incluye rutas coloniales, el primer cartero, las primeras estampillas y dos edificios vinculados con la identidad de la Ciudad. La fecha también permite conocer cómo enviar correspondencia, seguir un paquete y visitar el antiguo Palacio de Correos, actual Palacio Libertad.

Una carta familiar, un documento y una encomienda tienen algo en común: necesitan una organización capaz de recibirlos, transportarlos y entregarlos. Aunque las formas de comunicarse cambiaron, el correo sigue conectando personas, comercios e instituciones.

Este viernes 9 de octubre de 2026 se celebra el Día Mundial del Correo. La fecha recuerda la fundación de la Unión Postal Universal —UPU— en Berna, Suiza, en 1874. La conmemoración fue establecida por el Congreso de ese organismo realizado en Tokio en 1969. Este año se cumplen 152 años de su creación.

Para los porteños, la efeméride ofrece un recorrido por una historia que puede leerse en documentos, estampillas y edificios que todavía forman parte del paisaje urbano.

El comienzo del correo regular en Buenos Aires

Cuando se habla del “primer correo”, conviene distinguir la circulación de mensajes de la organización de un servicio regular. La correspondencia existía antes de que se establecieran rutas y una administración postal estable.

Correo Argentino sitúa en 1748 el inicio del correo fijo o regular en el Río de la Plata. Su reseña filatélica identifica, para ese año, un servicio entre Buenos Aires y Potosí, en el actual territorio de Bolivia.

En ese contexto, Buenos Aires era una ciudad colonial y las comunicaciones debían resolver grandes distancias. Una ruta postal organizada permitía dar continuidad al traslado de correspondencia, en lugar de depender exclusivamente de oportunidades ocasionales de transporte.

La historia de aquella organización está ligada a Domingo de Basavilbaso. Una investigación publicada por la Academia Nacional de la Historia lo identifica como gestor del correo porteño y como primer administrador principal cuando los correos americanos fueron incorporados a la Corona española en 1769. El mismo trabajo aclara que el primer titular del cargo de teniente de Correo Mayor en Buenos Aires había sido Juan Vicente Vetolaza y Luna. Esa distinción evita atribuir a una sola persona todos los comienzos del servicio.

Bruno Ramírez y la llegada del cartero

La organización de rutas entre ciudades y el reparto dentro de Buenos Aires fueron etapas diferentes. Una cosa era hacer llegar una carta a la oficina postal; otra, llevarla hasta su destinatario.

La historia institucional de Correo Argentino señala que en 1771 Bruno Ramírez fue designado primer cartero de Buenos Aires. Su incorporación introdujo una modalidad que ya se aplicaba en España y que acercaba el servicio a los habitantes de la ciudad.

El oficio también aparece vinculado con figuras conocidas de la historia argentina. Domingo French, recordado por su participación en los acontecimientos de Mayo, trabajó como cartero, según la misma reseña oficial.

El correo no quedó al margen de los cambios políticos. Durante la Revolución de Mayo de 1810, el Cabildo dispuso que no salieran correos hacia otros destinos hasta una nueva orden. La medida muestra la importancia que tenía controlar la circulación de noticias.

La organización del servicio y los primeros buzones

El 1 de julio de 1826, durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, se creó en Buenos Aires la Dirección General de Correos, Postas y Caminos. Su primer director fue Juan Manuel de Luca, quien permaneció en el cargo durante 32 años.

Su sucesor, Gervasio Antonio de Posadas, incorporó los primeros buzones porteños. Más adelante, el 7 de abril de 1876, la gestión de Eduardo Olivera reunió las direcciones de Correos y Telégrafos.

La combinación de ambos servicios reflejaba una transformación: la comunicación escrita podía viajar físicamente, mientras el telégrafo ofrecía otra velocidad para transmitir mensajes.

Antes de las estampillas, ¿quién pagaba la carta?

El franqueo también tiene su historia. Según Correo Argentino, durante el período colonial y las primeras décadas posteriores a Mayo se utilizaron marcas que indicaban el origen del envío y, en algunos casos, su pago previo. En otras ocasiones, el importe debía abonarlo quien recibía la correspondencia.

Ese sistema generaba dificultades cuando el destinatario rechazaba la pieza. En 1854, con la organización de los Correos Nacionales, se dispuso el pago anticipado por parte del remitente. La correspondencia abonada se identificaba con una marca que decía “Franca”.

Las estampillas adhesivas llegaron después. Corrientes puso a la venta sus primeros sellos el 21 de agosto de 1856. Buenos Aires, entonces separada de la Confederación, emitió en ese año los llamados “gauchitos”, pero no los puso en circulación.

Los primeros sellos bonaerenses que sí circularon aparecieron el 28 de abril de 1858 y mostraban un sol y un barco a vapor.

El correo que forma parte de la Casa Rosada

Antes del gran edificio de Sarmiento 151, hubo otro Palacio de Correos en un lugar que hoy tiene una función diferente: el predio de la Casa Rosada.

La ficha patrimonial oficial de la Casa de Gobierno señala que, por iniciativa de Domingo Faustino Sarmiento, se construyó un edificio postal terminado en 1878, en el ángulo sudoeste del terreno. Fue obra del arquitecto sueco Carlos Kihlberg.

Después se levantó una nueva Casa de Gobierno, proyectada por Enrique Aberg. Ambos edificios eran similares, aunque no idénticos. La posterior intervención de Francisco Tamburini los vinculó mediante el gran arco central que caracteriza la fachada sobre Plaza de Mayo.

Ese antecedente permite mirar la sede presidencial desde otra perspectiva: una parte de su historia arquitectónica está relacionada con el servicio postal.

Un gran palacio para Correos y Telégrafos

A fines del siglo XIX comenzó a gestionarse una nueva sede monumental para el Correo Central. En 1888, el presidente Miguel Juárez Celman aprobó el proyecto del arquitecto francés Norbert Maillart.

El diseño fue reformulado en 1908 para incorporar nuevos servicios. Durante las obras se introdujeron otras modificaciones por razones económicas, con intervención de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de la Nación.

La inauguración se concretó el 28 de septiembre de 1928. El edificio, que hoy tiene 98 años desde su apertura, es un exponente del academicismo francés: una composición simétrica, accesos con arquerías, varios niveles y un coronamiento con mansarda.

Su historia no se limita a la fachada. En el interior se conservan elementos del equipamiento original de atención al público y valiosos vitrales, testimonios de una época en la que las comunicaciones necesitaban grandes espacios de trabajo y de servicio.

Del movimiento postal a la actividad cultural

En 1997, el antiguo Palacio de Correos fue declarado Monumento Histórico Nacional. Más tarde comenzó su restauración y transformación en un centro cultural, inaugurado como Centro Cultural Kirchner en 2015.

En 2024, su denominación oficial pasó a ser Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento. La dirección es Sarmiento 151, CABA.

La reconversión sumó espacios para música y exposiciones, conservando sectores históricos. Para quienes lo visitan, el edificio permite relacionar dos funciones públicas distintas: la comunicación postal de su origen y la actividad cultural actual.

Una muestra para conocer su pasado

La agenda vigente del Palacio Libertad incluye “Un edificio entre dos mundos. La historia del antiguo Palacio de Correos”, en el primer subsuelo, sala s123, de miércoles a domingos, de 14 a 20.

La exposición fue realizada con apoyo del Archivo General de la Nación, Canal Encuentro y el Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública, con curaduría de Lucía Ulanovsky. Aborda el proyecto arquitectónico, la construcción, el uso postal y la transformación cultural.

Es una propuesta concreta para aprovechar la efeméride y conocer la historia dentro del propio edificio. La agenda también ofrece visitas guiadas; sus horarios y condiciones deben consultarse antes de concurrir.

Cómo visitar el antiguo Palacio de Correos

El ingreso principal está en Sarmiento 151. El horario general informado es de miércoles a domingos, de 14 a 20.

Las muestras y exhibiciones no requieren reserva previa. Las actividades con capacidad limitada pueden necesitar entrada, y cada publicación de la agenda detalla la modalidad correspondiente.

Entre las opciones de transporte informadas por el espacio se encuentran la estación Correo Central de la línea E y Leandro N. Alem de la línea B. Las salas cuentan con accesibilidad para personas con movilidad reducida.

El correo actual: qué revisar antes de hacer un envío

La historia postal también tiene una aplicación cotidiana para quienes necesitan despachar un paquete, enviar documentación o recibir una compra.

El primer paso es comprobar la dirección completa. En edificios porteños, conviene revisar calle, altura, piso y departamento, además del nombre del destinatario.

Correo Argentino ofrece un buscador del Código Postal Argentino —CPA—, compuesto por ocho caracteres alfanuméricos. El organismo recomienda escribirlo completo, con letras y números, para identificar el destino con mayor precisión.

Embalaje y seguimiento: dos cuidados importantes

Antes de enviar un objeto, hay que elegir un embalaje resistente y adecuado a su peso y fragilidad. Correo Argentino indica que los artículos delicados deben protegerse y que los espacios libres de la caja deben rellenarse para evitar movimientos y golpes.

El rótulo debe quedar visible y bien adherido, sin colocarlo sobre pliegues. También corresponde verificar las restricciones: no se admiten artículos peligrosos o prohibidos en las encomiendas.

En los servicios con seguimiento, conviene conservar el comprobante y el código del envío. Para quienes usan MiCorreo, la plataforma permite cargar los datos del paquete, gestionar el pago, generar el rótulo y consultar su estado. Las tarifas dependen del servicio y de variables como origen, destino, peso y modalidad de entrega.

Desde el correo regular de 1748 hasta las herramientas digitales actuales, las formas de trasladar mensajes y objetos cambiaron profundamente. En Buenos Aires, esa historia dejó huellas que todavía pueden recorrerse: la Casa Rosada, el antiguo Palacio de Correos y un servicio que sigue formando parte de la vida cotidiana.

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