Diseñado por el arquitecto francés Eduardo Le Monnier e inaugurado el 23 de diciembre de 1915, el edificio de Dársena Norte reúne arquitectura, deporte e historia portuaria. Su torre, las ventanas circulares y una entrada inspirada en un timón lo convierten en una de las construcciones más singulares de la ribera de Buenos Aires.
En el extremo de un espigón, donde la ciudad se encuentra con el paisaje portuario, el Yacht Club Argentino tiene una silueta que invita a detener la mirada. La torre se eleva sobre cuerpos de distintas alturas y el conjunto despliega referencias a las embarcaciones que dan sentido a su ubicación.
Para el vecino porteño, conocer su historia ofrece otra manera de observar la costa: como un espacio donde la navegación deportiva también dejó una huella arquitectónica. Antes de contar con este establecimiento permanente, la institución pasó décadas resolviendo sus actividades entre barcos y diferentes asentamientos.
Dónde se encuentra y por qué su ubicación importa
La sede principal está en el espigón sur de la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires, en el sector ribereño de Puerto Madero. El club informa su dirección como Cecilia Grierson 500 y Costanera Sur, CABA.
Un espigón es una estructura que se prolonga hacia el agua. Esa posición permite comprender la relación entre la sede, las embarcaciones y el ingreso al puerto: el edificio fue implantado en la punta, donde su perfil adquiere especial presencia.
La ficha del Ente de Turismo porteño destaca la composición asimétrica y la torre semejante a un faro. Para observarlo, vale la pena prestar atención a cómo esa pieza vertical se combina con los volúmenes más bajos. Su arquitectura fue pensada para un sitio abierto hacia el agua, con una identidad diferente de la de los palacios y edificios levantados entre medianeras.
Quién lo diseñó y cuándo se inauguró
Su autor fue Édouard Stanislas Louis Le Monnier, conocido en la Argentina como Eduardo Le Monnier. Nació en París el 30 de septiembre de 1873 y murió en Buenos Aires el 14 de febrero de 1931. Su trayectoria profesional incluyó trabajos en Brasil, Uruguay y, especialmente, la Argentina.
La institución fija la inauguración de la sede el 23 de diciembre de 1915. En octubre de 2026, por lo tanto, el edificio tiene 110 años y se aproxima a su aniversario número 111.
Es necesario distinguir esa apertura de las fechas del proyecto y la ejecución. Turismo porteño vincula el diseño con 1911; la reseña patrimonial nacional sitúa la primera etapa de las obras entre 1913 y 1916. Por su parte, una publicación histórica del club señala que la asamblea aprobó el proyecto de Le Monnier en junio de 1914. Las reseñas presentan cronologías diferentes para esas etapas, pero la fecha de inauguración está claramente documentada.
Un edificio que expresa su relación con la navegación
Turismo de la Ciudad describe su estilo como ecléctico y destaca que se apartó de los modelos clásicos habituales de su tiempo. La revista institucional El Yacht lo vincula con el art nouveau, con influencias de la Secesión Vienesa. Ambas descripciones ayudan a entender una obra que combina recursos diversos y una composición poco convencional.
Las alusiones náuticas aparecen en detalles concretos. La puerta principal adopta la forma de un timón y las ventanas circulares recuerdan ojos de buey. Son elementos que trasladan el lenguaje de las embarcaciones a una construcción en tierra.
La lectura patrimonial nacional considera que sus curvas y referencias navales anticipan rasgos de las arquitecturas de los años treinta. Esa interpretación permite apreciar el carácter innovador de una sede inaugurada mucho antes.
La torre que distingue al Yacht Club Argentino
La torre concentra buena parte de la identidad visual del edificio. Su ubicación asimétrica y su semejanza con un faro permiten reconocerla sobre el horizonte portuario.
La descripción patrimonial identifica refuerzos en las esquinas, un cuerpo circular y un remate formado por una plataforma semejante a un puente de mando y una esfera acristalada. El conjunto reúne referencias a la navegación en una estructura que se eleva por encima de las terrazas.
La publicación histórica del club también describe el recorrido interior: escaleras de madera comunican los espacios del edificio y una escalera de hierro permite ascender hacia el remate de la torre. Son detalles que muestran que la singularidad de la sede continúa detrás de su fachada.
Antes de la sede, una historia de barcos y mudanzas
El origen del club estuvo ligado al uso compartido del cúter Ariel por un grupo de aficionados liderado por Hortensio Aguirre Anchorena. En 1882 esos navegantes crearon el Yacht Club Nacional.
El 2 de julio de 1883, una asamblea formalizó la fundación del Yacht Club Argentino y designó a Aguirre Anchorena como primer comodoro. El crecimiento de la institución hizo necesario conseguir espacios para las reuniones y un fondeadero seguro.
Tras la muerte de Aguirre Anchorena, su padre donó el cúter Nemo, que durante años funcionó como sede flotante en el Riachuelo. La historia oficial describe las primeras tres décadas como un período de sede ambulante, condicionado por dificultades económicas y portuarias.
En 1911 el Congreso aprobó la concesión de un fondeadero de 30.000 metros cuadrados. El club registra después la concesión del terreno para su sede social mediante un decreto del 11 de junio de 1914. La construcción de Le Monnier consolidó esa búsqueda de un lugar permanente.
Ampliaciones, restauración y un episodio relacionado con la aviación
La reseña institucional consigna una ampliación en 1930 y una importante restauración en 1995. Estas intervenciones forman parte de la historia de un edificio que acompañó el crecimiento del club.
Una curiosidad amplía su vínculo con el transporte más allá de los veleros. Según El Yacht, entre 1942 y 1959 funcionó en la sede porteña una Escuela de Hidroaviación Civil, con pequeños aviones biplaza Luscombe Silvaire. Socios que completaron sus cursos fueron incorporados a la Reserva de la Aviación Naval Argentina.
La misma publicación recuerda la utilización de los salones para encuentros, conferencias, exposiciones, celebraciones y entregas de premios. El edificio fue escenario tanto de la actividad deportiva como de la vida social de la institución.
Un monumento protegido junto al río
El 11 de junio de 2001, el Decreto nacional 766/2001 declaró Monumento Histórico Nacional al edificio principal del Yacht Club Argentino. La norma también reconoció como Lugar Histórico Nacional al predio y su fondeadero.
La protección alcanza así a la construcción y al ámbito donde se desarrolló su actividad. Su historia está ligada a esa relación entre arquitectura y agua.
Para quien recorre la ribera porteña, reconocer el timón de la entrada, las ventanas circulares y la torre permite descubrir los detalles que explican la identidad de esta sede centenaria: una institución náutica que dejó escrita su historia en las formas de su edificio.
Información útil
- Ubicación: espigón sur de Dársena Norte, Puerto de Buenos Aires.
- Dirección informada por el club: Cecilia Grierson 500 y Costanera Sur, CABA.

