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Efemérides

Donar órganos salva vidas y el INCUCAI sostiene la red que lo hace posible en todo el país

14/10/2026 · 07:04 hs.
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El miércoles 14 de octubre, Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, será una oportunidad para hablar de una decisión solidaria que puede transformar la vida de quienes esperan un tratamiento.

En la Argentina, esa posibilidad se apoya en una red de hospitales, profesionales y organismos públicos coordinada por el INCUCAI. Conocer su historia, entender cómo se asignan los órganos y saber dónde expresar la voluntad de donar ayuda a responder dudas sobre un tema que también atraviesa a las familias porteñas. La información resulta fundamental para acompañar a quienes esperan un trasplante y comprender el trabajo sanitario que permite concretarlo.

Una decisión solidaria que necesita una organización nacional

La donación y el trasplante requieren mucho más que una intervención quirúrgica. Detrás de cada procedimiento hay detección de posibles donantes, evaluaciones médicas, registros, coordinación entre instituciones y equipos preparados para actuar.

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante, conocido como INCUCAI, promueve, regula, coordina y fiscaliza la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células en la Argentina.

Su trabajo se articula con los organismos de las 24 jurisdicciones del país. Esa estructura federal busca garantizar un acceso equitativo y transparente, con reglas comunes para pacientes que viven en territorios diferentes.

Además de coordinar la actividad, el organismo desarrolla normas técnicas, capacita profesionales, brinda asistencia a las jurisdicciones y realiza tareas de seguimiento y evaluación. Su importancia está en sostener el funcionamiento del conjunto: la solidaridad necesita una organización capaz de convertirla en una oportunidad de tratamiento.

De los primeros programas al nacimiento del INCUCAI

La historia institucional del sistema argentino comenzó en 1977, cuando la Ley 21.541 creó el Centro Único Coordinador de Ablación e Implante, el CUCAI. El organismo comenzó a funcionar en 1978, en una etapa en la que se desarrollaban programas de trasplante renal en el área metropolitana de Buenos Aires.

Los avances médicos ampliaron las posibilidades. En 1980 comenzaron a realizarse trasplantes cardíacos de manera sistemática y en 1988 se efectuó el primer trasplante hepático del país.

Un cambio decisivo llegó en 1990. La Ley 23.885 transformó al CUCAI en el actual INCUCAI, con carácter de organismo descentralizado y autárquico en el ámbito de la autoridad sanitaria nacional.

La construcción del sistema continuó. En 2003 se puso en marcha el Programa Federal de Procuración y comenzó a funcionar el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas.

En 2005, la Ley 26.066 incorporó el consentimiento presunto, vigente desde 2006. La legislación volvió a renovarse en 2018, con una nueva ley de trasplantes. Esta trayectoria muestra que el sistema actual es el resultado de décadas de desarrollo médico, organización pública y cambios normativos.

Qué cambió con la Ley Justina

La Ley 27.447, conocida como Ley Justina, fue sancionada el 4 de julio de 2018 y publicada en el Boletín Oficial el 26 de julio de ese año. Estableció el marco para las actividades vinculadas con la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células.

Una de sus disposiciones centrales es que toda persona capaz mayor de 18 años que no haya dejado constancia expresa de su oposición puede ser donante después de su muerte.

La norma también protege la decisión individual. Es posible manifestar una voluntad afirmativa o negativa, limitar la donación a determinados órganos y tejidos y modificar posteriormente lo expresado.

En el caso de las personas menores de 18 años, se requiere la autorización de ambos progenitores, del que se encuentre presente o del representante legal. La oposición de uno de los padres impide la extracción.

Por eso, el consentimiento presunto convive con el derecho a decidir. Informarse y dejar registrada la voluntad permite que esa decisión sea conocida por el sistema sanitario.

Por qué cada donación resulta tan importante

No todos los fallecimientos permiten una donación de órganos. Según la información del INCUCAI, esa posibilidad se presenta aproximadamente en cuatro de cada mil muertes, debido a las condiciones médicas necesarias para preservar los órganos.

La donación de órganos después del fallecimiento requiere condiciones hospitalarias específicas. La de tejidos puede realizarse en otras circunstancias, por lo que ambos procesos tienen posibilidades y requisitos diferentes.

La aptitud para donar debe evaluarse médicamente. No alcanza con la voluntad registrada: también es necesario determinar si los órganos o tejidos pueden utilizarse de manera segura.

Esa limitada posibilidad explica la importancia de detectar y evaluar cada potencial donante. También permite entender por qué la información pública, la formación de los equipos y la organización hospitalaria son partes esenciales del sistema.

Los números muestran el alcance de una red que salva vidas

En un informe publicado el 28 de agosto de 2026, el Ministerio de Salud de la Nación informó que 2.551 personas habían recibido un trasplante de órganos o tejidos durante el año, gracias a 1.427 procesos de donación.

Entre los procedimientos se contabilizaban 1.096 trasplantes de córneas, 978 renales, 322 hepáticos y 85 cardíacos, además de otras intervenciones. De los pacientes trasplantados, 176 eran menores de 18 años.

El mismo informe indicó que, en ese momento, 7.392 personas esperaban un trasplante de órganos y 2.254 uno de córneas. Estas cifras corresponden al corte informado en agosto y no deben interpretarse como un balance actualizado al 14 de octubre.

El documento también registró que en 2025 fueron trasplantados 4.786 pacientes que se encontraban en lista de espera.

Los resultados permiten dimensionar el impacto de la donación, mientras que la cantidad de personas que siguen esperando muestra la necesidad de fortalecer la procuración y la capacidad sanitaria en todo el territorio.

Cómo funciona el recorrido entre la donación y el trasplante

El proceso comienza cuando un establecimiento de salud detecta un posible donante y comunica la situación al organismo correspondiente.

Luego se certifica el fallecimiento, se evalúa la aptitud médica y se adoptan las medidas necesarias para preservar los órganos. También se verifica la voluntad de la persona.

La información se procesa mediante el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina, SINTRA. Allí se consideran los criterios que permiten identificar a los posibles receptores.

Una vez realizada la asignación, se coordinan la extracción quirúrgica, la conservación, el traslado y las intervenciones en los hospitales donde se encuentran los receptores.

La información del Instituto de Trasplante porteño señala que en esa selección intervienen factores como la compatibilidad, la urgencia y el tiempo de espera. Por eso, la lista no funciona como una fila en la que únicamente importa quién llegó primero.

Cómo se certifica la muerte y qué garantías existen

Una preocupación frecuente se relaciona con la determinación del fallecimiento. La ley establece que debe confirmarse el cese irreversible de las funciones circulatorias o encefálicas, mediante la evaluación correspondiente.

Cuando se determina el cese de las funciones encefálicas, deben seguirse los protocolos establecidos. La certificación debe estar firmada por dos médicos, entre ellos al menos un neurólogo o neurocirujano. Ninguno puede integrar el equipo que realiza la extracción o el implante de los órganos de esa persona.

La legislación también prohíbe los pagos, beneficios económicos y la intermediación con fines de lucro vinculados con la donación.

Estas garantías forman parte de un sistema basado en la gratuidad, la confidencialidad y el respeto por las personas involucradas.

Cómo dejar registrada la voluntad de donar

La manifestación de voluntad es un trámite personal y gratuito. El canal digital es Mi Argentina, donde se puede ingresar al apartado de salud y seleccionar la opción para manifestar la voluntad sobre la donación.

También existen alternativas presenciales: hacerlo al tramitar el DNI, acudir al INCUCAI o a los organismos jurisdiccionales habilitados.

Otra posibilidad es enviar un telegrama gratuito desde el Correo Argentino, con los datos requeridos.

La decisión puede modificarse. Registrar la voluntad permite que quede incorporada al sistema y sea consultada cuando corresponda.

La donación de células también abre oportunidades

La donación de células progenitoras hematopoyéticas, habitualmente asociada a la médula ósea, tiene un procedimiento específico de inscripción voluntaria.

Estas células producen los componentes de la sangre y pueden donarse en vida. La médula ósea es un tejido ubicado dentro de los huesos.

Sus trasplantes se utilizan para tratar determinadas enfermedades hematológicas e inmunológicas, entre ellas la leucemia y la anemia aplásica. En la Argentina se realizan trasplantes de estas células con donante no emparentado desde 1997.

Según el INCUCAI, tres de cada cuatro personas que necesitan este tratamiento no tienen un donante compatible dentro de su familia.

Para incorporarse al registro nacional se requiere tener entre 18 y 40 años, buena salud y cumplir los requisitos médicos. La inscripción puede realizarse mediante una muestra de sangre o un hisopado de la mucosa bucal en centros habilitados.

Qué debe saber un vecino porteño que necesita un trasplante

Cuando el equipo médico confirma la necesidad de un trasplante, comienza el proceso de inscripción en la lista de espera. Para el paciente y su familia, comprender los pasos y contar con orientación resulta fundamental.

En CABA, el Instituto de Trasplante ofrece acompañamiento para consultas relacionadas con la inscripción y la espera.

La información publicada por la Ciudad indica los siguientes canales:

  • Teléfono: 0800-333-6627, interno 2.
  • Atención: lunes a viernes, de 9 a 15.
  • Dirección: Los Patos 2151, CABA.

Estos contactos permiten consultar por el circuito de atención y recibir orientación sobre los trámites correspondientes.

Los derechos continúan después de la operación

El acompañamiento de las personas trasplantadas y de quienes están en lista de espera también forma parte de la política sanitaria.

La Ley 26.928 creó un régimen de protección integral que reconoce necesidades específicas y busca favorecer la integración familiar y social.

El INCUCAI informa que comprende derechos como la cobertura del 100% de los medicamentos, estudios y prácticas relacionados directa o indirectamente con el trasplante, además de beneficios de transporte y, cuando se cumplen las condiciones, una asignación mensual no contributiva.

Para acreditar la condición y gestionar los derechos se requiere la credencial correspondiente, emitida por el INCUCAI o el organismo jurisdiccional.

Una fecha para informarse y acompañar

El 14 de octubre invita a llevar la conversación sobre la donación a los hogares, las escuelas y los espacios comunitarios. Hablar del tema permite formular preguntas, conocer los procedimientos y acercarse a fuentes confiables.

Para quienes viven en Buenos Aires, el INCUCAI dispone de una línea gratuita de orientación, 0800-555-4628, y tiene su sede en Ramsay 2250, CABA. Su teléfono institucional es (011) 4788-8300.

Donar puede abrir una oportunidad de vida. Conocer cómo funciona el sistema, dejar registrada la voluntad y acompañar a quienes esperan son formas concretas de participar de esa construcción solidaria.

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