Del 5 al 9 de octubre, la Ciudad ofrecerá actividades gratuitas para acercarse a excavaciones, túneles, edificios históricos y colecciones científicas. Las visitas, recorridos y talleres requieren inscripción previa.
Debajo de las veredas, los patios y las construcciones de Buenos Aires quedan rastros de otras formas de vivir la Ciudad. Una vajilla rota, una antigua estructura de ladrillos o un sistema de almacenamiento de agua pueden aportar información sobre quienes habitaron esos lugares mucho antes que nosotros.
La XII Semana de Arqueología y Paleontología, que se realizará del lunes 5 al viernes 9 de octubre, propone acercar ese patrimonio a vecinos y visitantes mediante actividades gratuitas. La programación incluye visitas guiadas, talleres, charlas y conferencias sobre investigaciones y sitios porteños.
Una excavación que permite reconstruir la vida cotidiana
Uno de los sitios participantes será el conjunto Escobar–Herrera–Blaquier, donde las investigaciones recientes muestran cuánto puede contar el subsuelo sobre la historia de una propiedad.
En septiembre, la Ciudad informó que las excavaciones en Casa Blaquier, Defensa 163, habían permitido identificar cinco estructuras arqueológicas y recuperar más de cuatro mil fragmentos de cerámica, porcelana, mayólica, vidrio y otros materiales.
Entre los hallazgos se destacan dos monedas coloniales fechadas en 1743 y 1749 y una pieza de ajedrez tallada en hueso. También aparecieron pipas, canicas, botones y restos de aves y peces, que aportan pistas sobre las prácticas domésticas y la alimentación.
El trabajo continúa después de la excavación: los materiales se limpian, identifican, fotografían e inventarían para conservarlos y estudiarlos. Esa tarea permite transformar un conjunto de fragmentos en información sobre las sucesivas ocupaciones del lugar.
La Cisterna y una pregunta cotidiana: cómo llegaba el agua a las casas
Otro espacio incluido en la semana será La Cisterna, en Moreno 550. Su recorrido permite acercarse a una necesidad que atraviesa todas las épocas: el abastecimiento de agua.
La estructura que da nombre al sitio tiene 7,20 metros de diámetro y una capacidad aproximada de 250 mil litros. Sus dimensiones ayudan a comprender la importancia del almacenamiento de agua antes de la expansión de la red corriente.
La exposición también aborda las distintas ocupaciones del terreno durante los siglos XIX y XX. Los objetos recuperados permiten reconocer usos y costumbres de esos períodos, aunque el museo aclara que no siempre es posible atribuir una pieza a una familia o momento específico.
Para el vecino, esa mirada ofrece una forma concreta de imaginar la vida doméstica en una Buenos Aires con servicios e infraestructura muy diferentes de los actuales.
Túneles, el Riachuelo y fósiles en edificios conocidos
La agenda permitirá elegir entre experiencias diversas. Estos son algunos de los encuentros anunciados:
- Lunes 5 y martes 6, a las 11, 13 y 15: visitas a la excavación del sitio Escobar–Herrera–Blaquier.
- Martes 6, a las 9.30: recorrido por la Casa de la Cultura para conocer su historia y observar fósiles presentes en las rocas utilizadas en el edificio.
- Martes 6, a las 17: taller “Un gliptodonte para armar”, destinado a chicos de 7 a 13 años.
- Miércoles 7, a las 10: navegación por el Riachuelo y visita al sitio arqueológico Barraca Peña.
- Viernes 9, a las 16: visita a los Túneles de San Ignacio.
El jueves 8, de 10 a 16, el Espacio Virrey Liniers recibirá presentaciones sobre arqueología, paleontología, restauración y conservación.
Cómo participar
El acceso a las actividades será sin costo. Para las visitas guiadas, recorridos y talleres se requiere inscripción previa; las charlas y conferencias podrán seguirse sin preinscripción.
También participarán espacios como el Cabildo, el Zanjón de Granados, la Manzana de las Luces, el Ecoparque y los museos de la Ciudad, Casa Rosada y Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
La propuesta invita a volver sobre lugares conocidos con otras preguntas: qué hubo antes, cómo se habitaban las casas y qué rastros permanecen bajo las construcciones actuales. Para quienes recorren Buenos Aires todos los días, puede ser una oportunidad de descubrir una historia que suele quedar fuera de la vista.

