En Hipólito Yrigoyen al 2500, una fachada de esculturas, vitrales y hierro trabajado conserva una de las expresiones más singulares del art nouveau porteño.
La Casa Calise, construida en 1911 y proyectada por el arquitecto italiano Virginio Colombo, combina viviendas y locales comerciales con una ornamentación que transforma el edificio en una obra de arte urbano. Su recuperación, impulsada por los vecinos y desarrollada entre 2017 y 2018, permitió rescatar materiales y detalles de una arquitectura pensada para perdurar.
En Buenos Aires hay edificios que se descubren cuando se levanta la vista. La Casa Calise es uno de ellos. Sobre Hipólito Yrigoyen 2562/78, en Balvanera, su frente reúne figuras humanas, ornamentación y balcones que invitan a detenerse y observar. La dirección del conjunto también aparece registrada en documentación oficial porteña vinculada con su restauración.
Virginio Colombo y la huella italiana en Buenos Aires
El autor del edificio fue Virginio Colombo, un arquitecto nacido en Milán que llegó a Buenos Aires en 1906. Encontró una ciudad en expansión y trabajó estrechamente con la comunidad inmigrante italiana.
La Biblioteca del Congreso de la Nación destaca que realizó alrededor de 50 obras arquitectónicas y sus interiores en 21 años. Su trabajo incluía también luminarias, mobiliario y otros elementos: una manera de concebir la arquitectura en la que el diseño continuaba puertas adentro.
Entre sus obras figuran el Palacio Grimoldi, el Palacio Lagomarsino y la Casa Anda. Ese legado permite entender a la Casa Calise como parte de una producción que incorporó a Buenos Aires conocimientos artesanales y una fuerte voluntad decorativa.
Una casa de rentas con vocación artística
La familia Calise, vinculada con la actividad vitivinícola, encargó el edificio para combinar locales comerciales en la planta baja y departamentos destinados al alquiler. Su construcción se remonta a 1911, en una época de crecimiento urbano y expansión de la vivienda colectiva.
El conjunto se organizó en tres cuerpos, con patios internos para iluminación y ventilación. La ejecución estuvo a cargo del constructor Pedro Ferloni, mientras que la ornamentación escultórica se atribuye a Ercole Pasina. Figuras femeninas, querubines y rostros modelados forman parte de esa composición.
La denominación “casa” puede hacer pensar en una residencia familiar, pero su origen fue el de un edificio de rentas. Esa combinación de inversión inmobiliaria y elaboración artística explica buena parte de su interés patrimonial.
Qué estilo tiene y qué conviene observar
La Casa Calise es un exponente del Liberty milanés, la vertiente italiana del art nouveau. La Asociación Art Nouveau Buenos Aires, citada en la cobertura de su recuperación, también reconoce influencias francesas y austríacas en la obra de Colombo.
El rasgo más evidente es la integración de esculturas con ventanas, columnas y otros componentes del frente. Para apreciarlo, conviene recorrer la fachada con la mirada desde los accesos hasta los niveles superiores, donde aparecen nuevos detalles.
En el ingreso, la herrería incorpora una forma de nautilus, mientras que los racimos de uvas remiten a la actividad de la familia que encargó la construcción. Son elementos que permiten leer el edificio también a través de sus símbolos.
Roble, mármol de Carrara y vitrales
Su valor se reconoce también en los materiales. Las descripciones de la obra destacan carpinterías de roble macizo, escaleras de mármol de Carrara, pisos de teselas y rejas y puertas de hierro con ornamentación elaborada.
Las teselas son pequeñas piezas que, reunidas, forman mosaicos. Su colocación, junto con la madera, el mármol y la herrería, revela la importancia de los oficios en esta arquitectura.
Los vitrales suman otro capítulo. Durante la recuperación fueron reparados por Antigua Casa Soler, la firma que había realizado los motivos originales y que conservaba los dibujos encargados por Colombo. Ese archivo permitió trabajar con una referencia histórica del propio edificio.
La restauración que impulsaron los vecinos
La recuperación fue resultado de una organización vecinal. En 2014, el consorcio comenzó las gestiones para obtener apoyo; los trabajos se iniciaron en abril de 2017, bajo la dirección de la arquitecta patrimonialista Elina Tassara.
Las tareas incluyeron limpieza de fachada, reposición de ornamentos, cambio de vidrios y restauración de carpinterías, herrerías y persianas. El financiamiento combinó herramientas públicas y aportes privados mediante el régimen de mecenazgo.
La puesta en valor continuó y tuvo su culminación pública en 2018. La documentación porteña registra, además, un proyecto posterior denominado “Restaurando Casa Calise, etapa 2, iluminación cenital”, presentado en el marco del mecenazgo cultural de 2019.
Para el vecino porteño, la Casa Calise ofrece una forma de acercarse al patrimonio desde la calle: reconocer materiales, observar el trabajo de los artesanos y descubrir cómo una vivienda colectiva puede contar parte de la historia de Buenos Aires.

