La iniciativa busca acompañar a madres, padres y cuidadores frente al llanto, el agotamiento y el estrés de los primeros meses. Equipos del hospital participaron de un taller organizado por el Ministerio Público Tutelar, con la OPS y el Ministerio de Salud porteño.
La Sardá será el primer hospital porteño donde se desarrollará la prueba piloto del Programa de Crianza y Prevención del Síndrome del Bebé Sacudido.
Acompañamiento desde el embarazo
La estrategia prevé tres momentos de contacto con las familias:
- Durante el embarazo: talleres con pautas de crianza e información sobre el comportamiento del recién nacido.
- Antes del alta: refuerzo de mensajes mediante materiales audiovisuales y afiches.
- En el control pediátrico de las cuatro semanas: consulta sobre el estrés familiar, orientación y recordatorio de los canales de apoyo.
El trabajo apunta a unificar criterios entre profesionales y ofrecer contención desde el nacimiento. Entre sus ejes están comprender el llanto, responder con sensibilidad, reconocer el desborde emocional y solicitar ayuda. El mensaje central es que nunca se debe sacudir a un bebé.
Por qué una sacudida puede provocar lesiones graves
El síndrome del bebé sacudido forma parte del traumatismo craneal por maltrato. La Academia Estadounidense de Pediatría explica que los bebés todavía no sostienen plenamente el peso de su cabeza y que una sacudida violenta puede lesionar su cerebro.
Las consecuencias pueden incluir sangrado alrededor del cerebro, daño cerebral, pérdida de visión o audición, convulsiones y dificultades en el aprendizaje y el desarrollo. También puede provocar la muerte.
No es un recurso para calmar el llanto. Es una forma de maltrato que requiere prevención y, si ocurre, atención médica urgente.
El llanto no significa que alguien esté cuidando mal
El llanto es una forma de expresar necesidades. Un bebé puede tener hambre, sueño, calor, frío o necesitar un cambio de pañal. En ocasiones llora sin que los adultos identifiquen una causa clara.
La Academia Estadounidense de Pediatría señala que incluso los bebés sanos, queridos y bien cuidados pueden llorar durante períodos prolongados. Esto no implica que rechacen a sus cuidadores ni que estos hayan fracasado.
Si el llanto genera preocupación o parece asociado a una enfermedad, corresponde consultar al pediatra.
Qué hacer cuando el cansancio se convierte en desborde
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan priorizar la calma del adulto cuando aparece enojo o frustración.
Si se siente al límite, debe colocar al bebé en un lugar seguro, como su cuna, y apartarse brevemente para recuperar el control. Es una pausa de protección, no una indicación para ignorar sus necesidades. Debe seguir comprobando cómo se encuentra y solicitar apoyo.
Llamar a un familiar, una persona de confianza o al equipo de salud puede ayudar a atravesar ese momento. La red cercana también puede ofrecer un relevo y acompañamiento antes de que el agotamiento se intensifique.
Estas pautas deben ser conocidas por todas las personas que cuidan al bebé. Sacudirlo, golpearlo o arrojarlo nunca es una respuesta segura al llanto.
Cuándo buscar atención de emergencia
MedlinePlus advierte que puede haber lesiones sin marcas externas evidentes. Entre los signos de alarma están las convulsiones, la pérdida de conocimiento, la dificultad para respirar, el adormecimiento inusual y los vómitos.
Estos síntomas pueden tener distintas causas y necesitan evaluación médica. Si se sospecha que un bebé fue sacudido, hay que buscar atención inmediata, aunque no presente golpes visibles. No se debe sacudirlo para intentar despertarlo.
En CABA, ante una emergencia médica se puede llamar al SAME, al 107. Para orientación ante situaciones de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes está disponible la línea 102.

