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Cultura

Corrientes cumple 90 años como avenida y conserva la historia de la noche porteña

12/10/2026 · 09:29 hs.
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Este 12 de octubre se cumplen nueve décadas de una transformación que cambió el paisaje del centro de Buenos Aires.

El aniversario recuerda el ensanche que consolidó a Corrientes como avenida en 1936, después de proyectos y decisiones que se remontaban al siglo XIX. Su historia reúne el crecimiento de la ciudad, la llegada de inmigrantes y una vida cultural que encontró en los teatros, las librerías, los cafés y las pizzerías un espacio de encuentro entre generaciones.

Una transformación que tardó más de un siglo

La historia de Corrientes comenzó mucho antes de sus marquesinas. Su traza formaba parte del damero que Juan de Garay proyectó al fundar Buenos Aires en 1580, entre las calles orientadas de este a oeste. Con el tiempo, ese recorrido se convirtió en uno de los principales ejes culturales porteños.

Durante sus primeras etapas, sin embargo, tuvo una fisonomía muy distinta. La publicación difundida por el Gobierno porteño el 8 de octubre, basada en el trabajo de la periodista e investigadora urbana Mariela Blanco, describe una calle de tierra con ranchos, casas de adobe y pulperías.

El proyecto de ampliarla tampoco surgió de un día para otro. Ese repaso sitúa un antecedente en 1822, durante la gestión de Bernardino Rivadavia, y otro en 1910, cuando el intendente Joaquín de Anchorena firmó una ordenanza para su ensanche.

La fecha que la Ciudad recuerda como su conversión oficial en avenida es el 12 de octubre de 1936. Por eso, el aniversario corresponde a un hito de una transformación prolongada, cuyo origen era mucho más antiguo.

La vida cultural ya crecía en la vieja calle

El ensanche modificó el espacio urbano, pero la identidad cultural de Corrientes tenía antecedentes anteriores. La inmigración contribuyó al establecimiento de teatros, cafés, restaurantes y hoteles. Más tarde, el cine, el teatro nacional y las librerías profundizaron ese carácter.

La avenida también está vinculada con la trayectoria de Carlos Gardel y con el entorno del antiguo Mercado de Abasto. El patrimonio cultural de Corrientes, por lo tanto, se extiende más allá de su tramo céntrico y conecta distintos momentos de la historia del espectáculo y del tango porteño.

Aunque su transformación urbana quedó asociada a 1936, la expresión “calle Corrientes” permaneció en el lenguaje cotidiano. El propio sitio oficial de Turismo conserva esa denominación para presentar un recorrido en el que conviven propuestas teatrales de distintas escalas, desde grandes producciones hasta espectáculos de formatos más pequeños.

El Gran Rex y la arquitectura de una ciudad que cambiaba

Uno de los edificios que permite comprender aquella renovación es el Gran Rex, en avenida Corrientes 857. Fue proyectado en 1936 por el arquitecto Alberto Prebisch y el ingeniero Adolfo Moret, mientras se completaba el ensanche en ese sector, e inaugurado en 1937.

La ficha patrimonial nacional lo identifica como una obra central de la arquitectura moderna argentina. Su gran frente vidriado permite observar desde la calle el movimiento de las personas en los espacios de acceso, integrando visualmente el edificio con la avenida.

El interior combina un hall de lenguaje racionalista con una sala de inspiración Art Déco, influida por el Radio City Music Hall de Nueva York. Las bóvedas escalonadas tienen una función estética y acústica.

El Gran Rex fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2011. Su presencia recuerda que la transformación de Corrientes también estuvo acompañada por nuevas formas de proyectar los edificios destinados al entretenimiento.

El San Martín y el lugar del teatro público

Otra etapa de esa historia se encuentra en el Teatro General San Martín, en Corrientes 1530. Antes del edificio actual, el predio había albergado salas que recibieron sucesivamente los nombres de Teatro Nuevo, Corrientes, Municipal de Comedia y del Pueblo.

La construcción del nuevo teatro comenzó el 24 de junio de 1954, con un proyecto de Mario Roberto Álvarez y Macedonio Oscar Ruiz. La inauguración simbólica se realizó el 25 de mayo de 1960, mientras que las actividades comenzaron al año siguiente.

Su patrimonio comprende mucho más que los escenarios. El edificio incorpora obras de José Fioravanti, Pablo Curatella Manes, Luis Seoane y otros artistas, que integran las artes visuales con la arquitectura y la actividad teatral.

El San Martín forma parte del Complejo Teatral de Buenos Aires y alberga al Ballet Contemporáneo y al Grupo de Titiriteros. Su ubicación sobre Corrientes incorpora la producción pública a un corredor reconocido por la convivencia de diversas propuestas escénicas.

Las librerías y el paseo después de que anochece

Entre Esmeralda y Callao, las librerías constituyen otra parte fundamental del recorrido. El Ente de Turismo porteño destaca la variedad de su oferta, que reúne libros antiguos, novedades editoriales, revistas usadas, clásicos, literatura infantil y publicaciones especializadas.

Esa diversidad permite recorrer Corrientes con búsquedas muy diferentes: encontrar un título reciente, revisar ediciones anteriores o detenerse a leer contratapas sin una compra decidida de antemano.

La apertura de librerías después de que anochece también forma parte de la identidad del paseo. La cercanía con teatros y locales gastronómicos permite combinar distintas actividades en una misma salida, con el libro como una escala posible antes o después de una función.

Los cafés como espacios de conversación

La memoria de Corrientes también se construyó alrededor de las mesas de café. Un ejemplo es la Confitería La Paz, en la esquina de Corrientes y Montevideo, inaugurada en 1944.

La documentación de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural porteño destaca su papel como lugar de encuentro de intelectuales y estudiantes durante las décadas de 1960 y 1970. Entre quienes frecuentaban ese ambiente estaban estudiantes de la antigua sede de Filosofía y Letras de la calle Viamonte.

En 1995, el Concejo Deliberante reconoció su valor cultural. El interés patrimonial comprendía tanto el espacio físico como la memoria de los encuentros que habían ocurrido allí.

Esa historia ayuda a entender el papel de los cafés dentro del corredor: lugares donde la experiencia de una obra, una película o una lectura podía continuar en una conversación.

La pizza, una tradición anterior al ensanche

La gastronomía tiene su propia cronología. Güerrín nació en 1932, cuatro años antes del aniversario que se recuerda hoy. Según la historia publicada por el establecimiento, sus fundadores fueron los inmigrantes italianos Franco Malvezzi y Guido Grondona.

Su origen en la antigua calle Corrientes muestra cómo la pizza ya formaba parte de ese paisaje antes de su consolidación como avenida. La masa al molde y el trabajo con hornos a leña quedaron asociados a una tradición gastronómica que acompañó la vida cultural de la zona.

Con el paso de las décadas, las pizzerías se integraron a las salidas de vecinos y visitantes. La cercanía entre comida y espectáculo contribuyó a construir una experiencia urbana que puede comenzar frente a una marquesina y continuar alrededor de una mesa.

Un nuevo cambio con el paseo peatonal

Corrientes volvió a modificar su organización en abril de 2019, cuando se inauguró la intervención que incorporó la peatonalización nocturna en el tramo entre Callao y Libertad.

El proyecto destinó parte de la calzada al paseo y mantuvo carriles para el transporte público. La intervención buscó acompañar la afluencia de personas vinculada con los espectáculos y la actividad gastronómica.

El sitio oficial de Turismo sigue presentando ese tramo peatonal como parte de la experiencia de Corrientes. Para quien la visita, el recorrido permite observar cómo una avenida puede funcionar simultáneamente como vía de circulación y como espacio cultural.

Cómo recorrer su historia

Una forma de acercarse a ese patrimonio es tomar como referencias el Gran Rex, en Corrientes 857, y el Teatro San Martín, en Corrientes 1530. Entre esos puntos y las cuadras próximas se pueden combinar la observación de edificios teatrales con el recorrido por librerías y espacios gastronómicos.

Los 90 años como avenida ofrecen una oportunidad para mirar Corrientes con otra atención: reconocer las distintas épocas de sus edificios, conocer las historias de sus espacios culturales y volver a recorrer un lugar que forma parte de la vida cotidiana de Buenos Aires.

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