La propuesta invita a conocer cómo la astronomía estudia fenómenos que nuestros ojos no pueden percibir.
“El universo que no vemos” se desarrollará en el Planetario Galileo Galilei los sábados 17, 24 y 31 de octubre, de 10 a 11.30. Estará destinado al público general a partir de los 15 años y tendrá inscripción previa, con un cupo de 250 participantes.
Otras formas de mirar el cosmos
Contemplar el cielo permite distinguir estrellas y otros objetos, pero la luz que percibe el ojo humano representa apenas una parte del espectro electromagnético. Las ondas de radio, las microondas, el infrarrojo, el ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma también son formas de radiación electromagnética, aunque resulten invisibles para nosotros.
Para estudiar esas señales, la astronomía utiliza instrumentos capaces de detectar distintas longitudes de onda. Esa diversidad de observaciones permite obtener información sobre objetos y procesos que no pueden conocerse únicamente mediante la luz visible.
El curso estará a cargo del profesor de Astronomía Rafael Girola, docente del Planetario, y organizará sus contenidos en tres encuentros que recorrerán diferentes maneras de observar el universo.
El programa de los encuentros
La primera clase, el sábado 17 de octubre, llevará el nombre “Ecos del origen” y estará dedicada a las ondas de radio y las microondas.
El sábado 24 de octubre será el turno de “Fábricas de estrellas”, centrado en el infrarrojo. El cierre, el sábado 31 de octubre, abordará los rayos X y gamma bajo el título “Monstruos del cielo”.
El recorrido permitirá acercarse a una idea fundamental de la astronomía: observar un mismo objeto en distintas regiones del espectro puede revelar aspectos diferentes de su estructura y funcionamiento. Los instrumentos que registran esas señales se complementan para construir una visión más amplia del cosmos.
Por qué el infrarrojo permite descubrir regiones ocultas
Uno de los ejemplos más claros es el estudio de las zonas donde se forman estrellas. Las nubes de polvo pueden dificultar su observación en luz visible, mientras que el infrarrojo permite investigar regiones que permanecen ocultas a esa mirada.
La NASA explica que la observación infrarroja permite detectar información sobre la formación de estrellas y planetas en ambientes con polvo. Telescopios como el James Webb están diseñados para trabajar en determinadas franjas de esa radiación.
En el otro extremo, los rayos gamma poseen la mayor energía dentro del espectro electromagnético y permiten estudiar algunos de los objetos y procesos más energéticos del universo. Los rayos X también aportan información sobre estrellas y galaxias mediante instrumentos de observación especializados.
Comprender estas diferencias ayuda a interpretar por qué una observación astronómica puede mostrar características que no aparecen en una fotografía tomada en luz visible. Cada instrumento registra una parte de las señales disponibles y aporta datos para su análisis científico.
Información útil e inscripción
La actividad es gratuita y se realizará en el Planetario de Buenos Aires, en avenida Sarmiento s/n, CABA. La inscripción se habilitó el 7 de octubre.

