Mascotas

Esporotricosis felina, qué se sabe de los casos en CABA y qué deben tener en cuenta los dueños de gatos

30/08/2026 · 03:37 hs.

La enfermedad causada por hongos del género Sporothrix puede transmitirse de los felinos a las personas y permanece bajo vigilancia epidemiológica. Las autoridades sanitarias recomiendan prestar atención a lesiones persistentes y consultar rápidamente ante una sospecha.

La esporotricosis volvió a ocupar un lugar de atención sanitaria en la Ciudad de Buenos Aires a partir de la detección de casos en gatos. Según la Circular Epidemiológica publicada por el Ministerio de Salud de la Nación en julio de 2026, entre 2025 y la semana epidemiológica 26 de este año se notificaron 18 casos de esporotricosis animal en gatos de la provincia de Buenos Aires y CABA. Cinco fueron confirmados y dos de ellos correspondieron a la Ciudad: eran animales convivientes del mismo domicilio y no se registraron casos humanos relacionados.

Qué es la esporotricosis felina

La esporotricosis es una infección provocada por hongos del género Sporothrix. Dentro de este grupo, Sporothrix brasiliensis tiene especial importancia sanitaria porque puede generar un ciclo de transmisión zoonótica en el que el gato doméstico funciona como principal reservorio.

La enfermedad también puede afectar a otros mamíferos y a las personas. En los felinos, la transmisión puede producirse mediante mordeduras, arañazos o contacto con secreciones de animales infectados. El hongo también puede ingresar al organismo a través de una inoculación traumática relacionada con material vegetal contaminado.

El Ministerio de Salud advierte que los gatos con enfermedad activa pueden presentar una elevada carga fúngica en sus lesiones, motivo por el cual la detección temprana y el tratamiento veterinario resultan fundamentales para reducir el riesgo de transmisión.

Qué se sabe de los casos registrados en CABA

Los datos oficiales más recientes disponibles en la circular nacional indican que, entre 2025 y la semana epidemiológica 26 de 2026, fueron notificados 18 casos de esporotricosis en gatos de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.

De ese total, cinco fueron confirmados. Dos correspondieron a CABA y ambos animales convivían en el mismo domicilio. La información oficial señala que, en esos casos porteños, no se registraron casos humanos relacionados.

La situación debe interpretarse dentro de un esquema de vigilancia epidemiológica nacional. El evento de esporotricosis animal fue incorporado al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) en 2024, por lo que las notificaciones sistemáticas de animales están disponibles desde ese año.

La Ciudad ya había registrado previamente un caso confirmado de esporotricosis en un felino. Un Boletín Epidemiológico de CABA informó una acción de control de foco luego de la aparición de un caso confirmado en la comuna 5 durante 2025.

Las cifras nacionales

La vigilancia también permite dimensionar el fenómeno a nivel argentino.

Entre 2019 y la semana epidemiológica 26 de 2026 se notificaron 52 casos humanos de esporotricosis en el país. De ellos, 31 fueron clasificados como confirmados o probables por laboratorio. Durante 2026, hasta esa semana epidemiológica, se habían registrado 11 casos humanos: seis en la provincia de Buenos Aires y cinco en Misiones.

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos humanos confirmados durante todo el período analizado, mientras que Misiones también presenta una cantidad importante de notificaciones.

En el caso de los animales, la circular señala además que los casos felinos confirmados de la provincia de Buenos Aires están vinculados con un brote ocurrido en un barrio del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde también se notificaron casos humanos asociados. La situación de CABA fue diferente: los dos gatos confirmados convivían en un mismo domicilio y no se registraron casos humanos relacionados.

Qué signos deben observar los dueños de gatos

Uno de los principales aspectos para tener en cuenta es la aparición de lesiones cutáneas que no evolucionan como una herida habitual.

Según la autoridad sanitaria nacional, las manifestaciones más frecuentes en gatos incluyen:

  • Nódulos o úlceras en la piel.
  • Lesiones costrosas múltiples.
  • Heridas localizadas principalmente en la cabeza, el hocico, el plano nasal o alrededor de los ojos.
  • Lesiones en las orejas, extremidades o cola.
  • Compromiso de la mucosa nasal.
  • Estornudos y secreción nasal.
  • Deformación del plano nasal.
  • Aumento de tamaño de ganglios cercanos.
  • En algunos casos, lesiones en la boca, conjuntivitis u otros signos respiratorios.

La enfermedad también puede avanzar hacia formas sistémicas, con compromiso pulmonar, osteoarticular u otros órganos, especialmente cuando existe una infección extensa o no se recibe tratamiento.

Por eso, una lesión persistente, particularmente cuando aparece acompañada de signos nasales o respiratorios, merece una evaluación veterinaria.

Cómo puede transmitirse a las personas

La principal preocupación sanitaria está relacionada con el carácter zoonótico de la enfermedad.

La transmisión desde un gato infectado puede producirse a través de arañazos, mordeduras o contacto con secreciones del animal. El Ministerio de Salud también contempla la transmisión mediante inoculación traumática a partir de material vegetal contaminado.

En las personas, una lesión cutánea que no cicatriza después de un arañazo o mordedura de un gato con lesiones compatibles constituye un antecedente que debe ser informado al profesional de salud.

La circular nacional establece que una persona con antecedentes de contacto con un gato sospechoso o confirmado y que presente nódulos, lesiones cutáneas o úlceras que no cicatrizan puede reunir criterios para ser considerada un caso sospechoso, según la evaluación epidemiológica y clínica.

Qué hacer si un gato presenta lesiones sospechosas

Ante una lesión que persiste, se recomienda consultar a un médico veterinario y evitar manipular directamente las lesiones hasta recibir indicaciones profesionales.

El diagnóstico no debe realizarse únicamente observando la piel del animal. La circular nacional establece criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio para determinar si un caso es sospechoso, probable o confirmado.

En los gatos, el examen directo del material de las lesiones puede resultar especialmente útil debido a la elevada carga fúngica, pero el diagnóstico debe interpretarse junto con los signos clínicos y los antecedentes epidemiológicos y confirmarse mediante cultivo micológico cuando corresponda.

La enfermedad animal es de notificación obligatoria para los casos probables y confirmados dentro del SNVS 2.0. La vigilancia busca identificar la distribución de los casos, detectar posibles brotes y permitir una intervención temprana.

El tratamiento requiere seguimiento veterinario

La esporotricosis felina tiene tratamiento y la elección terapéutica debe quedar en manos de un profesional veterinario.

La circular del Ministerio de Salud establece que el itraconazol es el tratamiento de elección en animales. También contempla otras alternativas terapéuticas que pueden utilizarse según la presentación clínica y la evolución del paciente.

Un aspecto fundamental es que el tratamiento no debe suspenderse simplemente porque las lesiones hayan desaparecido. La recomendación oficial indica que debe continuar durante al menos un mes después de la resolución completa de los signos clínicos.

Además, el documento advierte que los glucocorticoides y otros fármacos inmunosupresores están contraindicados en perros y gatos durante y después del tratamiento de la enfermedad, ya que pueden favorecer el empeoramiento o la reaparición del cuadro.

Una enfermedad que requiere vigilancia, no alarmismo

La presencia de casos confirmados en gatos dentro de CABA refuerza la necesidad de que propietarios, veterinarios y autoridades sanitarias mantengan una vigilancia activa.

Los datos oficiales disponibles no describen una situación generalizada entre los gatos porteños. Por el contrario, la información más reciente identifica dos casos confirmados en la Ciudad, correspondientes a animales convivientes de un mismo domicilio, sin casos humanos relacionados registrados.

El objetivo de la vigilancia es precisamente detectar estos episodios, identificar eventuales cadenas de transmisión y actuar de manera temprana. Para los dueños de gatos, la recomendación central es sencilla: ante lesiones cutáneas persistentes, especialmente en cabeza, hocico, orejas o extremidades, o frente a signos nasales compatibles, corresponde realizar una consulta veterinaria y mencionar cualquier antecedente de arañazos, mordeduras o contacto con otros gatos enfermos.

Información útil

La Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA cuenta con servicios de diagnóstico de enfermedades infecciosas y zoonosis, incluyendo estudios de micosis subcutáneas y profundas mediante cultivo micológico e identificación.

El Hospital Escuela de la Facultad también dispone de atención veterinaria para felinos. Para concurrir con un gato, la institución indica que debe ser trasladado en una jaula o bolso adecuado. Los servicios son arancelados.

Para información epidemiológica oficial, el Ministerio de Salud de la Nación publica las circulares de vigilancia y actualización del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud. La circular específica sobre esporotricosis corresponde a julio de 2026.

FUENTES OFICIALES CONSULTADAS

  • Ministerio de Salud de la Nación — Circular Epidemiológica de Esporotricosis, julio de 2026.
  • Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires — Boletines Epidemiológicos y vigilancia de enfermedades zoonóticas.
  • Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires — Servicios de diagnóstico y atención veterinaria.
  • SENASA — información general sobre zoonosis y competencias sanitarias en animales de compañía.

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