Los alimentos orgánicos ganaron espacio en comercios, mercados y ferias de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, términos como “natural”, “agroecológico” y “saludable” no significan necesariamente que un producto cuente con certificación orgánica.
En la Argentina, esta denominación se encuentra regulada y comprende un sistema de producción sometido a controles específicos. Para realizar una compra informada, resulta fundamental revisar el rótulo, buscar el sello oficial y diferenciar los productos certificados de otras propuestas que también promueven formas responsables de producir y consumir.
Qué significa que un alimento sea orgánico
La producción orgánica alcanza a productos agropecuarios, agroindustriales y de recolección obtenidos mediante un sistema que procura conservar el ambiente, preservar los recursos naturales y mantener la fertilidad del suelo y la diversidad biológica.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), este sistema no permite el uso de productos de síntesis química ni de organismos genéticamente modificados. La condición orgánica constituye un atributo de calidad que exige cumplir requisitos adicionales a los establecidos para los alimentos convencionales.
En el país, la actividad está regulada principalmente por la Ley Nacional 25.127, sus decretos reglamentarios y la Resolución Senasa 374/2016. El organismo nacional fiscaliza el proceso productivo y comercial, habilita a las entidades certificadoras y controla su funcionamiento mediante auditorías e inspecciones.
Cómo reconocer un producto orgánico certificado
La palabra “orgánico” no debería utilizarse solamente como una expresión comercial. Los productos que cumplen la normativa deben estar certificados por una entidad habilitada por el Senasa.
En los alimentos envasados, el consumidor debe buscar el sello oficial “Orgánico Argentina” y la identificación de la certificadora correspondiente. Este distintivo permite reconocer que el producto atravesó el sistema de control establecido por la legislación nacional.
También es importante revisar la denominación del producto, la lista de ingredientes, la fecha de vencimiento, las condiciones de conservación y los registros sanitarios incluidos en el envase.
Las expresiones “natural”, “artesanal”, “casero” o “de campo” no reemplazan la certificación. Un alimento puede presentar alguna de esas características sin ser orgánico en los términos de la legislación argentina.
Orgánico y agroecológico no son sinónimos
En los mercados porteños conviven productos orgánicos, agroecológicos, naturales y artesanales. Aunque pueden compartir prácticas vinculadas con el cuidado ambiental, no son categorías equivalentes.
La principal diferencia para el consumidor es que el término “orgánico” está respaldado por un sistema legal de certificación y fiscalización. En cambio, la producción agroecológica puede responder a criterios ambientales y sociales semejantes, pero no necesariamente cuenta con la certificación exigida para utilizar la denominación orgánica.
Por ese motivo, cuando los alimentos se venden a granel, resulta conveniente consultar si poseen certificación, cuál es la entidad que la emitió y si el productor figura en los registros oficiales.
Dónde encontrar comida orgánica en CABA
La oferta puede aparecer en dietéticas, almacenes especializados, supermercados, mercados de productores, tiendas cooperativas y plataformas de venta directa. No obstante, la certificación debe comprobarse en cada alimento y no solamente en el comercio que lo vende.
Entre los espacios reconocidos oficialmente se encuentra el Mercado Bonpland, ubicado en Bonpland 1660. El sitio del Gobierno porteño informa que allí se comercializan productos orgánicos, alimentos envasados, frutas, verduras, productos regionales y alimentos de granja. La información oficial publicada señala que funciona los martes, miércoles, viernes y sábados, de 10 a 17 horas.
La Ciudad también cuenta con ferias especiales dedicadas a productos naturales, sustentables y de alimentación saludable. Sin embargo, sus sedes, fechas y horarios pueden modificarse. La página oficial de la Feria Orgánica indica actualmente que esa propuesta se encuentra suspendida de manera momentánea, por lo que conviene comprobar su situación antes de organizar una visita.
Sabe la Tierra es otra iniciativa reconocida por el Gobierno porteño que vincula a productores y consumidores. Su oferta incluye alimentos orgánicos, naturales y agroecológicos, una combinación que vuelve especialmente importante verificar la condición particular de cada producto antes de comprarlo.
Qué alimentos pueden encontrarse
La oferta orgánica disponible en la Ciudad puede incluir frutas y hortalizas, legumbres, arroz, harinas, semillas, miel, yerba mate, infusiones, aceites, conservas, dulces y panificados elaborados con ingredientes certificados.
Que un comercio venda algunos productos orgánicos no significa que toda su mercadería lo sea. En alimentos preparados, además, corresponde comprobar si todos los ingredientes anunciados como orgánicos poseen la certificación respectiva.
Una compra informada
Elegir alimentos orgánicos es una decisión relacionada con el modo de producción y con el cuidado de los recursos naturales. No significa, por sí sola, que un alimento pueda consumirse sin límites o que resulte nutricionalmente superior en todos los casos.
Una alimentación adecuada depende del conjunto de productos consumidos, su variedad y las necesidades de cada persona. Por eso, la certificación orgánica debe entenderse como una garantía sobre el proceso productivo y no como una promesa automática de beneficios para la salud.
Información útil
El Senasa publica en su sitio oficial la normativa vigente, las entidades certificadoras habilitadas, el listado de operadores orgánicos y los insumos autorizados para este sistema de producción. Esa documentación permite comprobar la procedencia de los productos y evitar denominaciones engañosas.
Antes de comprar se recomienda:
- Buscar el sello “Orgánico Argentina”.
- Identificar a la entidad certificadora.
- Revisar el rótulo completo.
- Consultar la certificación cuando la venta sea a granel.
- No confundir “natural”, “artesanal” o “agroecológico” con “orgánico certificado”.
- Verificar en canales oficiales las fechas y sedes de las ferias porteñas.

