Salud

Polen y alergias se intensifican con la llegada de la primavera porteña

21/09/2026 · 07:31 hs.

La transición hacia la primavera modifica la actividad de árboles y plantas en Buenos Aires. En personas sensibles, el aumento del polen en el aire puede provocar estornudos, congestión nasal, picazón y molestias oculares.

La presencia de fresnos, plátanos y otras especies distribuidas por calles, avenidas, parques y plazas forma parte del paisaje urbano porteño. Sin embargo, no todos los árboles producen el mismo tipo de polen ni todas las personas reaccionan de igual manera. Identificar los síntomas, evitar la automedicación y realizar una consulta médica resulta fundamental cuando las molestias son frecuentes o afectan la respiración.

Por qué aumentan las alergias en primavera

El polen contiene partículas microscópicas que intervienen en la reproducción de las plantas. Algunas especies lo liberan al ambiente y el viento puede transportarlo a diferentes distancias.

Cuando una persona alérgica inhala estas partículas, su sistema inmunológico puede reaccionar y generar inflamación en la nariz, los ojos o las vías respiratorias. La intensidad de los síntomas dependerá de la sensibilidad individual, el tipo de polen y la exposición.

La temporada polínica no comienza exactamente el primer día de la primavera. Algunas especies pueden iniciar su actividad durante las últimas semanas del invierno, mientras que otras alcanzan sus períodos de mayor polinización más adelante.

Además, los tiempos pueden modificarse según las temperaturas, las lluvias, el viento y las características de cada temporada.

El clima influye en la concentración de polen

Los días secos y ventosos suelen facilitar la circulación de polen. El viento desprende las partículas y las transporta por el ambiente, incluso lejos del árbol que las produjo.

La lluvia puede disminuir temporalmente la cantidad de polen suspendido porque arrastra parte de esas partículas hacia el suelo. Sin embargo, las condiciones posteriores pueden favorecer nuevamente la actividad vegetal.

Las variaciones térmicas características de septiembre también explican por qué algunas personas comienzan a presentar síntomas antes de que la primavera se encuentre plenamente instalada.

Cuáles son los síntomas más habituales

La alergia respiratoria puede manifestarse de diferentes maneras. Entre los síntomas frecuentes se encuentran:

  • Estornudos repetidos.
  • Congestión o secreción nasal transparente.
  • Picazón en la nariz, el paladar o la garganta.
  • Ojos irritados, llorosos o con picazón.
  • Tos.
  • Sensación de cansancio por dormir mal.
  • Empeoramiento de síntomas respiratorios preexistentes.

La fiebre no es una característica típica de la rinitis alérgica. Sin embargo, diferenciar una alergia de una infección respiratoria requiere una evaluación profesional, especialmente cuando existen dudas o los síntomas persisten.

Rinitis, conjuntivitis y asma no son lo mismo

La rinitis alérgica afecta principalmente la nariz y puede generar estornudos, secreción, picazón y obstrucción nasal.

La conjuntivitis alérgica produce molestias en los ojos, como enrojecimiento, lagrimeo y picazón. Ambas condiciones pueden presentarse de manera simultánea.

El asma compromete las vías respiratorias inferiores y puede manifestarse con tos, silbidos al respirar, falta de aire u opresión en el pecho. Las personas con diagnóstico previo deben respetar el tratamiento indicado por su equipo de salud.

Ante una dificultad respiratoria marcada o un empeoramiento rápido, corresponde solicitar atención médica urgente. En la Ciudad, el SAME atiende emergencias a través del número 107.

Los árboles más frecuentes del paisaje porteño

El arbolado público de Buenos Aires incluye una amplia diversidad de especies. Entre las que tienen una presencia importante en calles y espacios verdes se encuentran los fresnos, plátanos, ficus, paraísos, tilos y jacarandás.

La distribución no es igual en todos los barrios. Algunas especies forman alineaciones extensas en determinadas avenidas, mientras que otras aparecen principalmente en parques, plazas o calles específicas.

La presencia de una especie en gran cantidad no significa que necesariamente sea la única responsable de las alergias. Para establecer una relación se deben considerar su período de polinización, el modo en que dispersa el polen y la sensibilidad particular de cada paciente.

Fresnos y plátanos durante la temporada polínica

Los fresnos se encuentran entre los árboles más extendidos del arbolado de alineación porteño. Su polen puede formar parte de la exposición ambiental durante su período reproductivo.

El plátano también es característico de numerosas avenidas y calles de Buenos Aires. Además del polen, durante determinados momentos puede desprender material vegetal de sus hojas y frutos que produce irritación mecánica en algunas personas.

Esa irritación no siempre corresponde a una reacción alérgica. Por eso, la evaluación médica es necesaria para determinar el origen de las molestias y evitar diagnósticos basados únicamente en la cercanía de un árbol.

No siempre las flores más vistosas son las responsables

Es habitual relacionar las alergias con las flores grandes y coloridas. Sin embargo, muchas plantas con flores llamativas dependen de insectos para transportar su polen, que suele ser menos propenso a mantenerse suspendido en grandes cantidades.

En cambio, las especies polinizadas por el viento pueden liberar partículas más livianas y abundantes. Estas pueden circular por el aire aunque sus flores sean pequeñas y pasen inadvertidas.

Por este motivo, observar flores en una vereda no permite identificar por sí solo el origen de una alergia.

El polen no es el único desencadenante

Los síntomas respiratorios también pueden relacionarse con ácaros del polvo, hongos ambientales, pelo o caspa de animales y otros alérgenos presentes durante todo el año.

En primavera pueden coincidir varios factores. La mayor ventilación de los hogares facilita el ingreso de polen, mientras que la humedad puede influir sobre la presencia de hongos.

La contaminación atmosférica y otros irritantes también pueden agravar molestias respiratorias, aunque no provoquen una alergia por sí mismos.

Cómo reducir la exposición cotidiana

Las personas con alergia diagnosticada pueden adoptar medidas sencillas para disminuir el contacto con el polen:

  • Mantener cerradas las ventanas durante momentos de mucho viento.
  • Ventilar los ambientes durante períodos breves cuando las condiciones sean más favorables.
  • Evitar secar ropa al aire libre en jornadas con abundante polen.
  • Cambiarse de ropa al regresar después de una exposición prolongada.
  • Ducharse y lavarse el cabello para retirar partículas adheridas.
  • Utilizar anteojos de sol para reducir el contacto directo con los ojos.
  • Limpiar las superficies con métodos que no levanten polvo.
  • Mantener limpios los filtros de los equipos de climatización.
  • Evitar barrer hojas secas sin protección si esa tarea desencadena síntomas.

Estas recomendaciones no reemplazan un tratamiento. Las necesidades pueden cambiar según el diagnóstico y los antecedentes de cada persona.

Por qué no conviene automedicarse

Los síntomas alérgicos pueden parecer similares, pero no todos tienen la misma causa ni requieren el mismo abordaje.

La utilización de antihistamínicos, aerosoles nasales o gotas oftálmicas debe realizarse con orientación profesional. Algunos descongestivos no son apropiados para todas las personas y su uso prolongado puede ocasionar efectos no deseados.

El médico puede evaluar la historia clínica, la época en la que aparecen las molestias y los posibles desencadenantes. Cuando corresponde, también puede solicitar pruebas específicas para identificar alérgenos.

Dónde consultar en la Ciudad

El Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, cuenta con atención especializada en Alergia e Inmunología Clínica.

La institución se encuentra en avenida Córdoba 2351, en el barrio de Recoleta. Antes de concurrir es necesario consultar en los canales oficiales del hospital las modalidades vigentes para solicitar turnos, los requisitos de atención y la disponibilidad de cada servicio.

También se puede realizar una primera consulta en los centros de salud y hospitales públicos de la Ciudad. El profesional tratante podrá evaluar el cuadro y efectuar una derivación cuando resulte necesaria.

La información sobre establecimientos sanitarios y mecanismos de atención está disponible en el portal oficial de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. Los datos institucionales del Hospital de Clínicas pueden consultarse en su sitio oficial.

Cuándo buscar atención inmediata

La congestión, los estornudos y la picazón suelen permitir una consulta programada. En cambio, una dificultad importante para respirar, la imposibilidad de hablar con normalidad por falta de aire o un empeoramiento brusco requieren asistencia urgente.

En esos casos no se debe esperar a conseguir un turno de consultorio. El SAME recibe emergencias en el 107 dentro de la Ciudad de Buenos Aires.

Una temporada que requiere prevención y diagnóstico

La convivencia con un arbolado amplio aporta sombra, regulación térmica, paisaje y otros beneficios ambientales para la Ciudad. El objetivo no es evitar los árboles, sino reconocer los períodos de mayor exposición y adoptar cuidados adecuados.

Un diagnóstico preciso permite diferenciar alergia, irritación y enfermedad respiratoria. También ayuda a establecer un tratamiento individual y evitar restricciones innecesarias durante la primavera.

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