Cultura y Espectáculos

El Panteón Romano de Buenos Aires que inspiró a Ernesto Sabato se puede conocer gratis

22/09/2026 · 07:22 hs.

En una de las esquinas más transitadas de Belgrano se levanta un templo circular que sorprende por su enorme cúpula, sus columnas corintias y su semejanza con el célebre Panteón de Agripa de Roma.

Se trata de la Parroquia Inmaculada Concepción, conocida por los porteños como La Redonda. Inaugurada en 1878, es una pieza destacada del patrimonio arquitectónico y religioso de Buenos Aires y también ocupa un lugar en el universo literario de Ernesto Sabato. Su interior puede conocerse sin pagar entrada, teniendo en cuenta que continúa funcionando como iglesia y que las visitas deben respetar las celebraciones religiosas.

Una postal de Roma en el corazón de Belgrano

Quienes caminan por la avenida Juramento pueden encontrarse con una imagen poco habitual en Buenos Aires. Frente a la Plaza Manuel Belgrano, sobre Vuelta de Obligado, aparece un gran edificio circular coronado por una cúpula que sobresale entre las construcciones del barrio.

No es una reproducción exacta del Panteón de Roma, pero su diseño se encuentra claramente inspirado en el antiguo templo de Agripa. La influencia también se combina con elementos del neorrenacimiento italiano, una corriente arquitectónica que recuperó formas, proporciones y detalles propios de la tradición clásica.

La Parroquia Inmaculada Concepción se distingue de la mayoría de las iglesias porteñas por su planta circular. Esa característica terminó dándole el nombre con el que vecinos y visitantes la reconocen desde hace generaciones: La Redonda.

Su ubicación también contribuye a convertirla en una referencia urbana. El templo se encuentra en Vuelta de Obligado 2042, junto a la avenida Juramento y frente a la plaza que funciona como centro histórico de Belgrano. A pocos metros están el Museo Histórico Sarmiento, el Museo de Arte Español Enrique Larreta, la avenida Cabildo y el acceso al Barrio Chino.

Cómo es La Redonda por dentro y por fuera

La primera impresión aparece antes de ingresar. Una amplia escalinata de mármol conduce hasta la entrada principal, enmarcada por una fachada de inspiración clásica.

El frente presenta diez columnas de fuste liso y capiteles corintios. Sobre ellas se apoya un gran frontis que refuerza la semejanza visual con los templos de la antigüedad y le otorga al edificio un aspecto monumental.

El interior cambia por completo la perspectiva habitual de una iglesia. En lugar de una nave larga que conduce hacia el altar, el espacio se organiza alrededor de una planta circular. La mirada se dirige naturalmente hacia el centro y luego asciende hasta la gran cubierta.

La bóveda alcanza los 21 metros de diámetro, mientras que la cúpula, sostenida por un anillo de columnas interiores, tiene aproximadamente 20 metros de diámetro. La forma circular y la sucesión de columnas producen una sensación de amplitud que resulta todavía más llamativa cuando se observa desde el centro del templo.

La luz que ingresa desde la parte superior acompaña las curvas de la arquitectura y permite apreciar los detalles ornamentales, las imágenes religiosas y la organización simétrica del edificio. El silencio y la acústica propia de la cúpula completan una experiencia muy diferente de la que ofrecen otros templos porteños.

La parroquia posee además un cinerario inaugurado en 2012 por quien entonces era arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, antes de convertirse en el papa Francisco.

De una pequeña capilla a un templo monumental

La historia de La Redonda está estrechamente vinculada con el nacimiento y el crecimiento de Belgrano. A mediados del siglo XIX, el lugar todavía no formaba parte de la Ciudad de Buenos Aires como se lo conoce actualmente.

Belgrano era un pueblo independiente que se había desarrollado alrededor de su plaza principal. La comunidad contaba inicialmente con una pequeña capilla, pero el aumento de la población generó la necesidad de construir un templo más amplio y representativo.

Los antecedentes de la parroquia se remontan a 1860, cuando fue creada formalmente la Parroquia de Belgrano. Poco tiempo después comenzó a organizarse el proyecto para levantar una nueva iglesia frente a la plaza.

La piedra fundamental fue colocada en 1865 y la construcción quedó inicialmente bajo la responsabilidad del ingeniero italiano Nicolás Canale. Tras su fallecimiento, el trabajo fue continuado por su hijo José Canale. En la etapa final también intervino el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, una figura importante en la transformación arquitectónica de Buenos Aires durante el siglo XIX.

La obra avanzó lentamente debido a las dificultades económicas y a la magnitud del proyecto. Finalmente, el templo fue inaugurado el 8 de diciembre de 1878, fecha elegida por la celebración de la Inmaculada Concepción.

La ceremonia contó con la presencia del entonces presidente Nicolás Avellaneda, autoridades eclesiásticas y representantes del gobierno bonaerense. En aquel momento, Belgrano todavía conservaba su condición de pueblo separado de la Capital. La incorporación definitiva de su territorio a Buenos Aires se produciría años después.

El edificio fue reconocido en 2004 como Sitio de Interés Cultural de la Ciudad mediante la Resolución 405. La declaración destacó su valor histórico, arquitectónico y su relación con los orígenes de Belgrano.

La iglesia que ingresó en el universo de Ernesto Sabato

Además de su importancia arquitectónica, La Redonda tiene una relación particular con la literatura argentina. El templo y sus alrededores aparecen asociados con el mundo inquietante que Ernesto Sabato construyó en Sobre héroes y tumbas, publicada en 1961.

Uno de los núcleos más conocidos de la novela es el llamado Informe sobre ciegos, protagonizado por Fernando Vidal Olmos. En esa parte de la obra, el personaje desarrolla una obsesiva investigación sobre una supuesta organización secreta y comienza un recorrido marcado por pasadizos, espacios oscuros y escenarios subterráneos.

La información publicada por el sitio oficial de Turismo de la Ciudad señala que, dentro de ese universo literario, los integrantes de la denominada Secta de los Ciegos celebraban reuniones frente a La Redonda. También vincula ese lugar con el momento en que Fernando Vidal Olmos profundiza su búsqueda y se interna en un mundo subterráneo.

La arquitectura del templo ayuda a comprender por qué pudo resultar tan poderosa para la imaginación del escritor. La planta circular, las columnas interiores, la gran cúpula, la penumbra y la escala monumental generan una atmósfera capaz de adquirir nuevos significados dentro de una narración.

Sin embargo, es importante separar el edificio real de la creación literaria. Los túneles y pasadizos relacionados con la iglesia pertenecen al universo construido por Sabato en la novela. No existe información oficial que confirme la presencia de una red subterránea secreta debajo del templo.

La relación con el escritor no depende, entonces, de una historia oculta comprobada, sino de la capacidad de la literatura para transformar un sitio reconocible de Buenos Aires en la puerta de entrada hacia un espacio imaginario.

Un templo que también cuenta la historia de Belgrano

La Redonda no está aislada de su entorno. Forma parte de un conjunto histórico organizado alrededor de la Plaza Manuel Belgrano, uno de los sectores que mejor conserva la memoria del antiguo pueblo.

Desde la plaza pueden observarse edificios vinculados con distintas etapas del barrio. El templo representa el crecimiento religioso y urbano del siglo XIX. Cerca de allí, el Museo Histórico Sarmiento recuerda el período en el que Belgrano llegó a ser sede del Gobierno nacional, mientras que el Museo Larreta conserva una valiosa colección de arte español.

La zona permite organizar un recorrido a pie que combine arquitectura, historia, literatura y espacio público. Después de visitar la iglesia, se puede caminar por la plaza, continuar hacia las Barrancas de Belgrano o acercarse al Barrio Chino.

Así, el paseo no requiere atravesar grandes distancias. En pocas cuadras se reúnen diferentes momentos de la identidad porteña, desde la historia política y religiosa hasta la literatura y las transformaciones culturales más recientes.

Cómo visitar La Redonda

El ingreso habitual al templo no requiere comprar una entrada. Como se trata de una parroquia en actividad, la posibilidad de recorrer el interior depende de sus horarios de apertura y de las ceremonias religiosas programadas.

Quienes deseen conocerla deberían mantener silencio, evitar interrumpir misas y celebraciones y respetar las indicaciones del personal de la parroquia. También es recomendable vestir de manera adecuada para ingresar a un espacio religioso.

Los horarios pueden cambiar por actividades parroquiales, fechas especiales o tareas internas. Antes de viajar, conviene consultar directamente con la institución mediante sus canales oficiales.

Información útil

  • Nombre: Parroquia Inmaculada Concepción.
  • Nombre popular: La Redonda de Belgrano.
  • Dirección: Vuelta de Obligado 2042, Belgrano.
  • Ubicación: junto a la avenida Juramento y frente a la Plaza Manuel Belgrano.
  • Ingreso: gratuito durante los horarios en que el templo permanece abierto.
  • Transporte cercano: estación Juramento de la Línea D de subte y diferentes líneas de colectivos que circulan por las avenidas Cabildo y Juramento.

La Redonda demuestra que Buenos Aires todavía conserva edificios capaces de sorprender incluso a quienes recorren sus calles todos los días. Su inspiración romana, su historia ligada al antiguo pueblo de Belgrano y su entrada en el universo de Ernesto Sabato convierten al templo en una visita diferente, cercana y gratuita para redescubrir una parte del patrimonio porteño.

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