Obras y Urbanismo

El Monumento a los Dos Congresos y los secretos de una obra que resume la historia argentina

20/09/2026 · 06:04 hs.

Frente al Palacio del Congreso se levanta uno de los conjuntos escultóricos más grandes y simbólicos de Buenos Aires. Aunque miles de personas pasan diariamente junto a él, muchos de sus detalles y significados continúan siendo desconocidos.

Inaugurado el 9 de julio de 1914, el Monumento a los Dos Congresos recuerda dos acontecimientos fundamentales para la organización del país: la Asamblea General Constituyente de 1813 y el Congreso de Tucumán de 1816. Sus figuras, fuentes y elementos ornamentales forman una representación de la República, la libertad, el trabajo, la paz y los grandes ríos del territorio argentino.

Una obra monumental frente al Congreso de la Nación

El Monumento a los Dos Congresos se encuentra en el extremo occidental de la Plaza del Congreso, sobre la avenida Entre Ríos y frente al Palacio Legislativo.

Su construcción estuvo vinculada con las transformaciones urbanas realizadas en Buenos Aires con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo. Durante aquellos años, la Ciudad impulsó importantes obras públicas destinadas a renovar su imagen y acompañar el crecimiento de la Capital.

El conjunto de plazas situado frente al Congreso fue diseñado por el paisajista francés Carlos Thays. El espacio está integrado por la Plaza del Congreso, la Plaza Mariano Moreno y la Plaza Lorea, aunque popularmente suele ser identificado en su totalidad como Plaza Congreso.

El nuevo paseo fue inaugurado en 1910. Cuatro años después, el monumento que domina el paisaje quedó oficialmente inaugurado durante los actos del 9 de julio de 1914.

Por qué se llama Monumento a los Dos Congresos

El nombre de la obra no hace referencia a las dos cámaras que integran el Congreso Nacional. Los “dos congresos” recordados por el monumento corresponden a dos acontecimientos históricos anteriores a la sanción de la Constitución Nacional.

El primero es la Asamblea General Constituyente de 1813, conocida como Asamblea del Año XIII. Aquel cuerpo adoptó importantes decisiones institucionales y sociales, como la aprobación del Escudo Nacional, la Marcha Patriótica que luego se convertiría en el Himno Nacional y distintas medidas relacionadas con la libertad civil.

El segundo es el Congreso de Tucumán, reunido en 1816, que declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América el 9 de julio de ese año.

Estas dos reuniones políticas representan etapas decisivas del proceso iniciado con la Revolución de Mayo de 1810. Por ese motivo, fueron elegidas como protagonistas de una obra destinada a expresar la construcción institucional y la soberanía de la Nación.

Los artistas que crearon el monumento

El conjunto fue realizado por dos artistas belgas. El escultor Jules Lagae estuvo a cargo de las figuras, mientras que el arquitecto Eugenio D’Huicque diseñó el basamento y la composición general.

Las esculturas fueron terminadas en Bruselas en 1909. Posteriormente fueron trasladadas a Buenos Aires para su instalación en la plaza.

El monumento responde a un diseño neoclásico y combina esculturas de bronce, grupos alegóricos, escalinatas, fuentes y un basamento construido con piedra proveniente de la ciudad francesa de Nancy.

La obra fue concebida para dialogar visualmente con el Palacio del Congreso. Su ubicación, su tamaño y la orientación de la fuente forman una composición urbana que acompaña el eje de la Avenida de Mayo, una de las arterias históricas de Buenos Aires.

La República Argentina domina el conjunto

En la parte más elevada se encuentra la figura principal, una representación de la República Argentina realizada en bronce oscuro.

La República aparece avanzando mientras sostiene una rama de laurel, tradicionalmente asociada con la gloria y la victoria. Uno de sus brazos se apoya sobre la guía de un arado, elemento que simboliza el trabajo y la producción.

A sus pies se encuentra una serpiente que representa el mal. La composición expresa la idea de una Nación que avanza sostenida por el trabajo y que busca imponerse sobre las adversidades.

Cerca de la figura principal aparece otra representación vinculada con el trabajo y la abundancia. Esta figura vierte el contenido de un cuerno de la abundancia, símbolo clásico de prosperidad y riqueza.

Las figuras que recuerdan a 1813 y 1816

A ambos lados del cuerpo central se encuentran dos figuras femeninas dedicadas a las asambleas históricas que le dan nombre al monumento.

La Asamblea del Año XIII está representada por una mujer que sostiene un escudo y una bandera. Estos elementos remiten a la construcción de una identidad política y a la creación de los primeros símbolos de las Provincias Unidas.

El Congreso de Tucumán aparece simbolizado por otra mujer que sostiene una cadena rota. La imagen representa la libertad alcanzada con la declaración de la Independencia de 1816.

La elección de figuras femeninas responde al lenguaje alegórico utilizado en numerosos monumentos públicos de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Ideas como la República, la libertad, la paz o la justicia solían representarse mediante figuras humanas acompañadas por objetos que permitían reconocer su significado.

Una fuente que representa el mapa del agua

La fuente es una parte esencial del monumento y no un simple elemento decorativo. El estanque que se extiende hacia el este simboliza el Río de la Plata.

Dos esculturas representan a sus grandes afluentes, los ríos Paraná y Uruguay. En la parte delantera aparece una figura juvenil que personifica al Río de la Plata y conduce una cuadriga, un carro tirado por cuatro caballos de bronce.

De esta manera, el conjunto incorpora una representación simbólica del sistema fluvial vinculado con el desarrollo económico, territorial y social de la Argentina.

El agua también refuerza la perspectiva del monumento hacia la Avenida de Mayo. Vista desde determinados puntos de la plaza, la fuente conduce la mirada desde las esculturas hasta el Palacio del Congreso.

Cóndores y figuras que simbolizan la paz

El conjunto está rodeado por grandes cóndores de bronce. La presencia de esta ave, asociada con la cordillera y con el territorio sudamericano, contribuye a reforzar el carácter nacional de la obra.

También aparecen rondas de figuras infantiles que representan la paz. Estos grupos contrastan con la escala solemne de la República y con las alegorías institucionales ubicadas en la parte superior.

Cada elemento fue incorporado dentro de una composición general. El monumento no presenta una única escena, sino una sucesión de símbolos que deben observarse desde diferentes lugares de la plaza.

El monumento y la construcción de la nueva Buenos Aires

La inauguración se produjo en una etapa de grandes cambios para la Ciudad. Buenos Aires había sido federalizada en 1880 y atravesaba un proceso de crecimiento demográfico, económico y urbano.

La apertura de la Avenida de Mayo, la construcción del Palacio del Congreso y la remodelación del sistema de plazas buscaban crear un corredor institucional entre el Poder Ejecutivo, representado por la Casa Rosada, y el Poder Legislativo.

El Monumento a los Dos Congresos quedó incorporado a ese eje cívico. Su posición frente al Congreso lo convirtió en parte de una de las imágenes urbanas más reconocibles de la Capital.

Con el paso del tiempo, la plaza también se transformó en escenario de actos públicos, encuentros ciudadanos, manifestaciones y acontecimientos políticos. El monumento acompañó así distintos momentos de la vida institucional y social del país.

La plaza que muchos llaman por otro nombre

Una confusión habitual está relacionada con la denominación del lugar. El nombre correcto del espacio principal es Plaza del Congreso, mientras que “Dos Congresos” corresponde al monumento y a su fuente.

El conjunto urbano está compuesto por tres plazas contiguas: Lorea, Mariano Moreno y Congreso. Fue concebido por Carlos Thays dentro de las obras realizadas para el Centenario de 1910.

En la Plaza Mariano Moreno se encuentra una réplica de El Pensador de Auguste Rodin, fundida a partir del molde original y firmada por el artista. En el sector también se ubica el monolito del kilómetro cero, punto utilizado históricamente como referencia para medir las distancias de las rutas nacionales.

Todo el paseo fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1991.

Una pieza protegida del patrimonio porteño

El Monumento a los Dos Congresos está reconocido como Monumento Histórico Nacional bajo el régimen de protección establecido por la Ley 12.665. Además, forma parte del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires en los términos de la Ley 1.227.

Estas categorías reconocen su valor histórico, artístico, arquitectónico y urbano. Las intervenciones sobre sus esculturas y estructuras requieren tareas especializadas que respeten los materiales y las características originales.

El organismo porteño encargado de la conservación de estas piezas es el MOA, Monumentos y Obras de Arte. Sus equipos trabajan sobre esculturas, fuentes y monumentos emplazados en el espacio público de la Ciudad.

A lo largo de su historia, el conjunto recibió trabajos de limpieza, recuperación y mantenimiento. Las figuras también fueron restauradas para conservar los bronces y reparar los efectos producidos por la exposición permanente al clima y al ambiente urbano.

Una historia escrita en piedra, bronce y agua

El Monumento a los Dos Congresos es mucho más que la gran fuente ubicada frente al Congreso. Sus esculturas narran el proceso que condujo desde las primeras decisiones soberanas hasta la declaración formal de la Independencia.

La República, el trabajo, la gloria, la libertad, la paz y los ríos argentinos conviven en una obra pensada para representar una Nación en construcción.

Detenerse frente al monumento permite descubrir una parte de Buenos Aires que suele quedar oculta por el movimiento cotidiano. Entre el tránsito de la avenida Entre Ríos, la actividad legislativa y las caminatas por la plaza permanece un relato iniciado hace más de un siglo, conservado en las figuras que todavía observan uno de los escenarios políticos más importantes del país.

Información útil

Ubicación: Plaza del Congreso, frente al Palacio del Congreso de la Nación, en el barrio de Monserrat.

Acceso: el monumento puede observarse desde el espacio público de la plaza.

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