La Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat reúne en Puerto Madero obras fundamentales del arte argentino de los siglos XIX y XX junto con pinturas y esculturas de grandes maestros internacionales.
El museo nació a partir del patrimonio reunido durante décadas por Amalia Lacroze de Fortabat, empresaria, coleccionista y mecenas conocida popularmente como Amalita. Su sede, diseñada por Rafael Viñoly frente al Dique 4, permite descubrir desde escenas rurales de Prilidiano Pueyrredón y creaciones de Antonio Berni, Xul Solar y Emilio Pettoruti hasta obras de William Turner, Pieter Brueghel II, Marc Chagall, Salvador Dalí, Auguste Rodin y Andy Warhol.
Quién fue Amalia Lacroze de Fortabat
Amalia Lacroze de Fortabat fue una de las empresarias más influyentes de la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX. Nació en Buenos Aires el 15 de agosto de 1921 y perteneció a una familia vinculada con la historia económica y social del país. Era bisnieta de Federico Lacroze, impulsor de los primeros tranvías porteños y de la línea ferroviaria que actualmente lleva su apellido.
En 1955 se casó con el empresario Alfredo Fortabat, fundador de Loma Negra, una de las principales compañías productoras de cemento de la Argentina. Después de la muerte de su esposo, ocurrida en 1976, asumió la conducción de la empresa y quedó al frente de un importante grupo económico.
Su llegada a la presidencia de Loma Negra la convirtió en una figura excepcional dentro de un ámbito empresarial que por entonces estaba ocupado casi exclusivamente por hombres. Durante las décadas siguientes fue considerada una de las mujeres más ricas y poderosas del país.
En 2005, la familia Fortabat vendió Loma Negra al grupo brasileño Camargo Corrêa. Para entonces, Amalita ya había desarrollado una extensa tarea como benefactora, promotora cultural y coleccionista.
También presidió el Fondo Nacional de las Artes y promovió iniciativas relacionadas con el Teatro Colón. La Fundación Alfredo Fortabat y Amalia Lacroze de Fortabat, creada en 1976, desarrolló acciones educativas, culturales, científicas y sociales. En 1988 recibió el Premio Konex de Brillante en la categoría Instituciones, Comunidad y Empresa.
Amalia Lacroze de Fortabat murió en Buenos Aires el 18 de febrero de 2012, a los 90 años. Su colección de arte continúa siendo una de las facetas más visibles de su legado.
De una colección privada a un museo abierto a la Ciudad
Amalita comenzó a formar su colección durante el siglo XX. Las adquisiciones respondieron a diferentes momentos, intereses y vínculos con artistas, galerías y casas internacionales de subastas.
El conjunto no se limita a pinturas. También incorpora esculturas, dibujos, objetos y piezas de la antigüedad. Su amplitud permite recorrer distintos períodos de la historia del arte y observar cómo fueron cambiando las formas de representar el paisaje, la vida social, el cuerpo, la identidad y la modernidad.
La colección dejó el ámbito privado cuando el museo abrió sus puertas en 2008. El objetivo fue conservar, investigar y poner al alcance del público una parte destacada del patrimonio reunido por la empresaria.
La institución, actualmente denominada Colección AMALITA, funciona como una organización privada sin fines de lucro. Además de mostrar su acervo permanente, presenta exposiciones temporarias, actividades educativas, visitas guiadas, conciertos y propuestas destinadas a acercar el arte a diferentes públicos.
El patrimonio completo comprende numerosas piezas y no todas se encuentran necesariamente expuestas de manera simultánea. La disposición de las salas puede modificarse debido a nuevas investigaciones, préstamos, tareas de conservación o cambios curatoriales.
Un recorrido por el arte argentino
Una de las fortalezas del museo es su recorrido por el arte nacional. Las salas permiten seguir distintas etapas de la producción argentina desde el siglo XIX hasta expresiones contemporáneas.
Prilidiano Pueyrredón ocupa un lugar destacado. El pintor fue uno de los grandes retratistas y observadores de la sociedad rioplatense del siglo XIX. En la colección se encuentran obras como Apartando en el corral y Los capataces, representativas de su mirada sobre la vida rural.
El itinerario incluye a artistas relacionados con el paisaje y las transformaciones estéticas de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Entre ellos aparecen Fernando Fader, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Martín Malharro, Pío Collivadino, Benito Quinquela Martín, Fortunato Lacámera, Miguel Carlos Victorica y Lino Enea Spilimbergo.
Las obras permiten observar campos, escenas de trabajo, puertos, barrios y personajes que acompañaron la construcción de una iconografía argentina. En ese conjunto, Buenos Aires aparece tanto en sus paisajes urbanos como en las representaciones de sus habitantes.
Pettoruti, Xul Solar y las vanguardias
El ingreso de las vanguardias europeas produjo una renovación profunda en el arte argentino. La colección permite acercarse a ese período mediante figuras centrales como Emilio Pettoruti y Xul Solar.
Pettoruti introdujo composiciones vinculadas con el cubismo y modificó las maneras tradicionales de representar objetos y personas. Xul Solar, por su parte, creó un universo propio formado por ciudades imaginarias, símbolos, seres fantásticos, lenguas inventadas y referencias espirituales.
También forman parte del patrimonio obras de Juan Del Prete, Raquel Forner, Juan Batlle Planas y Emilio Centurión, entre otros artistas que participaron en las discusiones sobre modernidad, figuración, abstracción y surrealismo.
La presencia de estas obras ayuda a comprender que el desarrollo del arte argentino no fue lineal. Cada período estuvo atravesado por debates, enfrentamientos y nuevas formas de interpretar la realidad.
Antonio Berni y una mirada social sobre la Argentina
Antonio Berni es otra de las figuras fundamentales del recorrido. Su producción combinó experimentación artística y compromiso con los problemas sociales de su tiempo.
El vínculo entre Berni y Amalita Fortabat tuvo además una dimensión personal. El artista realizó retratos de sus nietos, piezas que pasaron a integrar la colección familiar. Berni fue también uno de los creadores que participaron en los murales de las Galerías Pacífico, cuya recuperación recibió apoyo de la empresaria.
Su presencia dentro del museo permite relacionar diferentes momentos de la obra del artista, desde la pintura y el retrato hasta una producción marcada por personajes y situaciones de la vida popular.
Junto con Berni, el recorrido nacional incorpora nombres como Carlos Alonso, Raúl Soldi, Leopoldo Presas, Guillermo Roux, Rómulo Macciò, Pérez Celis, Luis Felipe Noé, Nicolás García Uriburu, Gyula Kosice, Mildred Burton, Alicia Carletti y Clorindo Testa.
La selección reúne lenguajes muy diferentes. Conviven la figuración, la abstracción, el informalismo, el arte cinético, la experimentación con materiales y las búsquedas conceptuales de la segunda mitad del siglo XX.
Turner y una de las grandes joyas del museo
Una de las pinturas más importantes de la Colección Amalita es Juliet and her Nurse, conocida en español como Julieta y su aya, del artista británico Joseph Mallord William Turner.
La obra fue presentada en 1836 y está inspirada en Verona y en el universo de Romeo y Julieta. Sin embargo, Turner no construyó una ilustración literal de la obra de William Shakespeare. La ciudad, la arquitectura, la luz y la atmósfera adquieren tanto protagonismo como las pequeñas figuras humanas.
El cuadro representa un punto culminante dentro de la producción del pintor inglés, reconocido por su tratamiento innovador del color y la luminosidad. Amalita Fortabat lo adquirió en 1980 durante una subasta de Sotheby’s en Nueva York.
Su presencia en Puerto Madero ofrece una oportunidad poco habitual para contemplar en Buenos Aires una pintura de uno de los grandes maestros británicos del siglo XIX.
Pieter Brueghel II y una escena poblada de historias
Otro de los grandes atractivos internacionales es El censo en Belén, atribuido a Pieter Brueghel II, integrante de una célebre familia de pintores flamencos.
La composición presenta un paisaje invernal habitado por numerosos personajes. A primera vista, la escena parece mostrar la actividad cotidiana de una aldea. Sin embargo, dentro de ese universo se desarrolla el episodio bíblico del viaje de María y José a Belén.
La multiplicidad de personas, construcciones, animales y pequeñas acciones invita a observar la pintura lentamente. Cada sector contiene detalles que amplían el relato y ayudan a entender la vida social representada.
La obra permite además reconocer una característica de la pintura flamenca: la combinación entre una narración religiosa y una descripción minuciosa de las costumbres de la época.
De Rodin y Chagall a Dalí y Warhol
La sección internacional se completa con artistas de diferentes períodos, países y movimientos.
Auguste Rodin representa la renovación de la escultura europea entre los siglos XIX y XX. Marc Chagall aporta su universo poético, construido con figuras flotantes, recuerdos, animales y escenas atravesadas por el color.
Salvador Dalí introduce el lenguaje del surrealismo y sus imágenes asociadas con los sueños, mientras que Gustav Klimt permite aproximarse a la renovación artística desarrollada en Viena a comienzos del siglo XX.
También se encuentran representados artistas como Roberto Matta, figura central del surrealismo latinoamericano, y el escultor Demetre Chiparus, conocido por sus estilizadas figuras vinculadas con el art déco.
Uno de los sectores más reconocidos incluye el retrato de Amalia Lacroze de Fortabat realizado por Andy Warhol. La obra se inscribe en la serie de retratos de personalidades internacionales producida por el máximo referente del pop art.
Warhol transformó una imagen de la empresaria mediante colores intensos y contrastes propios de su lenguaje visual. La pieza no solo retrata a la coleccionista, sino que también refleja la relación entre arte, celebridad y vida pública durante las últimas décadas del siglo XX.
Objetos de Egipto, Grecia y otras culturas antiguas
El museo conserva asimismo objetos asociados con la antigüedad egipcia y grecorromana. Estas piezas amplían el arco temporal de la colección y muestran que el interés de Amalita no estuvo limitado al arte moderno.
Su presencia permite observar formas, materiales y símbolos creados muchos siglos antes que las pinturas argentinas y europeas expuestas en las otras salas. También ofrece una introducción a las funciones religiosas, funerarias o decorativas que podían tener los objetos en las sociedades antiguas.
Aunque se trata de un conjunto más reducido, constituye una particularidad dentro del circuito de museos privados de Buenos Aires.
Un edificio de Rafael Viñoly frente al Dique 4
La sede es otro de los motivos para visitar la colección. El edificio fue diseñado por Rafael Viñoly, arquitecto uruguayo de trayectoria internacional y autor de importantes proyectos culturales, académicos y urbanos.
Ubicado en Olga Cossettini 141, se integra al paisaje de Puerto Madero y mantiene una relación directa con el agua, las antiguas construcciones portuarias y los edificios contemporáneos del barrio.
Uno de sus elementos distintivos es la cubierta curva de vidrio y acero que protege la gran galería. El sistema fue concebido para controlar el ingreso de luz natural y modificar la relación entre el espacio interior y el cielo.
El edificio cuenta con varios niveles expositivos, salas para la colección permanente y las muestras temporarias, auditorio y espacios de servicios. Las circulaciones permiten observar las obras y, al mismo tiempo, encontrarse con diferentes vistas del dique.
La arquitectura convierte la visita en algo más que un recorrido por salas. El museo funciona como un mirador desde el cual también puede leerse la transformación urbana de Puerto Madero.
Un patrimonio privado con valor público
La Colección Amalita permite conocer la personalidad y los intereses de una de las mujeres más influyentes de la Argentina, pero su importancia excede la biografía de su fundadora.
Las obras construyen un recorrido por una parte significativa de la historia artística nacional. El visitante puede reconocer cómo cambiaron los paisajes, los retratos, las escenas sociales y los lenguajes visuales desde el siglo XIX hasta el arte contemporáneo.
La presencia de grandes maestros internacionales genera, al mismo tiempo, un diálogo con la producción argentina. Turner, Brueghel, Rodin, Chagall, Dalí y Warhol comparten el museo con Pueyrredón, Fader, Pettoruti, Xul Solar, Berni, Forner, Soldi, Kosice y García Uriburu.
Esa convivencia transforma a la colección en uno de los espacios culturales más singulares de Puerto Madero y en una alternativa valiosa para porteños y turistas interesados en descubrir el patrimonio artístico de la Ciudad.
Información útil
La Colección AMALITA se encuentra en Olga Cossettini 141, en Puerto Madero.
El museo abre de jueves a domingos, de 11 a 19. El ingreso se permite hasta media hora antes del cierre.
Las visitas guiadas en español están incluidas con la entrada y no requieren reserva previa. Según la información publicada por la institución, el recorrido por la colección permanente se realiza los viernes a las 17.30 y los sábados a las 16. Las visitas a la exposición temporaria se ofrecen los sábados a las 17.30.

