Efemérides

Día del Colectivero: la idea de siete taxistas que cambió la manera de viajar por Buenos Aires

24/09/2026 · 12:48 hs.

Cada 24 de septiembre se celebra en la Argentina el Día del Colectivero. La fecha remite a 1928, cuando empezó a funcionar en Buenos Aires una forma de transporte que nació de compartir un automóvil y terminó convirtiéndose en parte de la vida cotidiana de la ciudad.

La iniciativa surgió en un momento de escasez de pasajeros para los taxis. Un grupo de conductores encontró una salida: ofrecer viajes a varias personas a la vez, con un recorrido establecido y una tarifa fija. Aquella decisión abrió el camino al colectivo porteño y creó también un nuevo oficio, el de quienes lo conducen.

Por qué se celebra el 24 de septiembre

El Gobierno de la Ciudad considera el 24 de septiembre de 1928 como la fecha simbólica de inicio del transporte colectivo de pasajeros en Buenos Aires. Ese día, taxistas que trabajaban en la zona de Plaza Primera Junta comenzaron a llevar a varias personas en un mismo vehículo por un trayecto previamente definido, cobrando una tarifa fija. Era una modalidad distinta de la del taxi, cuyo viaje se contrataba de manera individual.

La conmemoración recuerda, entonces, dos comienzos ligados entre sí: el del colectivo como servicio y el del colectivero como conductor de ese nuevo transporte. En 2026 se cumplen 98 años de aquella experiencia.

Una respuesta a la falta de pasajeros

Según la reseña publicada por el Estado nacional, siete taxistas se reunieron en un bar de la zona de Rivadavia y Lacarra para buscar una solución a la caída de la demanda. La propuesta fue sencilla: si varias personas compartían el automóvil y el costo del trayecto, el viaje podía resultar más accesible para cada pasajero y, al mismo tiempo, darles trabajo a los conductores.

Los primeros vehículos no se parecían a los colectivos actuales. Eran automóviles usados para transportar a más de un pasajero. Con el crecimiento del servicio aparecieron carteles para identificar los destinos, colores que permitían distinguir las unidades y modificaciones en los vehículos para aumentar su capacidad.

El cambio central estaba en la forma de viajar. Ya no hacía falta contratar todo el automóvil: cada persona podía pagar por su lugar dentro de un recorrido compartido. Para los vecinos, eso sumaba una alternativa de traslado; para los taxistas, una manera de sostener su actividad.

De Primera Junta hacia el oeste porteño

La historia tiene una geografía reconocible para cualquier lector de la Ciudad. Plaza Primera Junta, en Caballito, y el eje de la avenida Rivadavia forman parte de los relatos oficiales sobre el nacimiento del servicio. Una publicación patrimonial del Gobierno porteño señala que, el 24 de septiembre de 1928, taxistas de la parada de Primera Junta se animaron a cubrir el tramo hasta Rivadavia y Lacarra mediante esta nueva modalidad.

Los materiales históricos también muestran que existen distintas referencias sobre la esquina exacta asociada con aquellos primeros viajes. Lo que comparten las fuentes oficiales es el núcleo de la historia: la iniciativa de taxistas porteños, el recorrido compartido por el oeste de la ciudad y la fecha del 24 de septiembre de 1928 como punto de partida de la expansión del colectivo.

De un automóvil compartido a un símbolo de Buenos Aires

La experiencia no quedó limitada a aquel primer trayecto. Surgieron nuevos recorridos y los vehículos fueron cambiando a medida que crecía la cantidad de pasajeros. Con el tiempo, el colectivo adquirió una estructura propia y dejó atrás el aspecto de los automóviles con los que había comenzado.

Su aparición también transformó la relación de los porteños con las calles y los barrios. Permitió pensar el viaje urbano como un trayecto compartido, con destinos conocidos de antemano y un conductor dedicado a cumplir ese recorrido. Desde entonces, el colectivo pasó a acompañar desplazamientos habituales para estudiar, trabajar, hacer trámites o visitar a otros vecinos.

Por eso, el Día del Colectivero recuerda algo más que el origen de un vehículo. Reconoce a quienes conducen un servicio que nació de una solución ideada en las calles de Buenos Aires y que, 98 años después, sigue siendo una presencia cotidiana en la ciudad.

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