En el mismo terreno donde hoy funciona la sede del Poder Ejecutivo hubo un fuerte colonial, una residencia de autoridades y un edificio de correos. La Casa Rosada que conocemos comenzó a tomar forma en el siglo XIX y fue inaugurada oficialmente en 1898.
Frente a la Plaza de Mayo, su fachada parece anunciar un palacio concebido de una sola vez. Su historia es más compleja: tres arquitectos participaron en las etapas decisivas de su construcción y la unión de dos edificios distintos dio origen a su característica entrada central. Esas transformaciones ayudan a entender tanto su arquitectura como la historia de Buenos Aires.
Antes del palacio hubo un fuerte
La historia del lugar comienza mucho antes que la del edificio actual. Después de la fundación de Buenos Aires en 1580, el sector próximo a la Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo, fue destinado a la defensa y al asiento de las autoridades. En 1595 se levantó allí una fortificación con foso y puente levadizo. A comienzos del siglo XVIII, aquella construcción fue reemplazada por un fuerte más sólido, hecho de ladrillos.
El predio estaba entonces sobre la barranca que miraba al Río de la Plata. Por eso, imaginar la Casa Rosada en sus primeros siglos exige dejar de lado por un momento el paisaje urbano actual: el río y las instalaciones portuarias se encontraban mucho más cerca de la sede de gobierno.
El fuerte alojó a gobernadores y virreyes durante el período colonial. Tras la Revolución de Mayo, sus dependencias siguieron vinculadas al ejercicio del poder: las utilizaron las juntas, los triunviratos, los directores supremos y otras autoridades de los gobiernos patrios. En 1862, Bartolomé Mitre volvió a instalar allí la sede del gobierno nacional, junto con sus ministros.
La mayor parte de aquella fortificación desapareció con las obras posteriores. Sin embargo, algunos muros y una tronera sobrevivieron y hoy forman parte del patrimonio que puede conocerse en el Museo Casa Rosada.
Sarmiento, el correo y el origen del color rosado
Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, entre 1868 y 1874, la antigua sede del gobierno fue embellecida con jardines y sus fachadas se pintaron de rosa. Esa decisión dio continuidad al color con el que el edificio terminaría siendo identificado popularmente.
Alrededor del origen de ese tono circulan distintas explicaciones. Una versión sostiene que se obtuvo mediante una mezcla de cal y sangre bovina, una técnica de pintura utilizada en la época. La propia Casa Rosada la presenta como una versión, no como una explicación demostrada de manera concluyente. Lo que sí documenta la historia oficial es la pintura rosada de la fachada durante el gobierno de Sarmiento.
En 1873 se dispuso construir un Palacio de Correos y Telégrafos en la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen, sobre una parte del terreno liberada tras la demolición del ala sur del fuerte. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto sueco Carlos Kihlberg. Su diseño combinaba rasgos del neorrenacimiento italiano con detalles de influencia francesa. El correo se terminó en 1878.
Ese edificio moderno y de mayor presencia dejó a la vieja casa gubernamental en una posición deslucida. La solución que se eligió cambió para siempre el aspecto de la manzana.
Dos edificios, tres arquitectos y un gran arco
El presidente Julio Argentino Roca impulsó la construcción de una nueva Casa de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia. El proyecto fue realizado por otro arquitecto sueco, Enrique Aberg, quien diseñó un edificio semejante al Palacio de Correos, aunque con diferencias propias de su función oficial. Para levantarlo se demolieron los restos del antiguo fuerte que todavía ocupaban ese sector.
Así quedaron, uno al lado del otro, dos edificios que se parecían sin ser idénticos. El arquitecto italiano Francisco Tamburini recibió la tarea de integrarlos. Su respuesta fue proyectar un gran arco central sobre el frente que mira a la Plaza de Mayo y organizar el conjunto como un solo palacio. Ese arco es hoy uno de los rasgos más reconocibles de la Casa Rosada.
Tamburini no se limitó a resolver la unión exterior. También proyectó y dirigió obras que dieron al edificio su estructura y ornamentación definitivas. La Casa Rosada actual fue inaugurada oficialmente en 1898, durante la segunda presidencia de Roca. Por eso, cuando se pregunta por su arquitecto, la respuesta más precisa incluye a Kihlberg, Aberg y Tamburini, cada uno responsable de una etapa fundamental.
¿Qué estilo arquitectónico tiene la Casa Rosada?
La Casa Rosada es un edificio de estilo ecléctico. En arquitectura, esto significa que reúne elementos procedentes de distintas tradiciones, algo coherente con su construcción por etapas y con la intervención de diferentes profesionales.
En el conjunto se reconocen influencias neorrenacentistas italianas, detalles franceses, logias, mansardas y recursos de composición clásica. El gran arco del frente de Plaza de Mayo, coronado por una logia neorrenacentista, fue la pieza con la que Tamburini dio unidad visual a los edificios anteriores.
La fachada también guarda detalles que pueden observarse desde la plaza. Sobre el arco central se encuentra el Escudo Nacional y, por encima, representaciones de los escudos de las catorce provincias que conformaban la Argentina en 1853. Entre las columnas de la logia hay dos esculturas alegóricas que representan a la República y la Justicia.
Otra particularidad se explica por el terreno. Como el palacio se asienta sobre una barranca, el frente hacia Plaza de Mayo tiene tres niveles, mientras que el lado orientado hacia Paseo Colón tiene cuatro. No se trata de un efecto visual: la diferencia responde al desnivel del antiguo borde del río.
Por qué el edificio no es simétrico
Si se mira con atención el frente de la Casa Rosada, se advierte que sus lados no son perfectamente iguales. Parte de esa diferencia proviene de su origen como unión de dos construcciones. Hubo, además, una modificación posterior: en la década de 1930 se recortó el ala sur al rectificarse la actual calle Hipólito Yrigoyen para construir el Palacio de Hacienda. La historia oficial de la Casa Rosada señala ese recorte como una razón de su asimetría actual.
El interior también conserva la huella de sus distintas etapas. La organización original incluyó galerías y patios que permitían iluminar y ventilar los ambientes interiores. En el ala norte se encuentran el Patio de las Palmeras, las escaleras de honor Italia y Francia, el Salón Blanco y dependencias presidenciales.
Aunque su nombre pueda sugerir una vivienda, la Casa Rosada ha funcionado principalmente como sede de gobierno. El sitio oficial de turismo porteño señala una excepción singular: Roque Sáenz Peña fue el único presidente que vivió dentro del edificio, entre 1910 y 1914.
La Aduana Taylor y las huellas que quedaron bajo tierra
La historia del predio incluye otra obra importante para comprender la antigua relación de Buenos Aires con el río. En 1855 comenzó a levantarse, detrás del fuerte, la Aduana Nueva, conocida como Aduana Taylor por su arquitecto, Eduardo Taylor. Era una construcción semicircular orientada hacia el puerto, con depósitos, galerías y un muelle de carga.
Las transformaciones portuarias llevaron a su demolición parcial, pero parte de sus estructuras permaneció bajo el entorno de la actual Casa Rosada. Hoy, el museo instalado en ese sector permite recorrer las galerías históricas de la aduana y conocer restos asociados al antiguo fuerte. Es una forma de descubrir que la historia del palacio continúa por debajo de sus fachadas.
Cómo acercarse hoy a esa historia
La Casa Rosada se encuentra en Balcarce 50, frente a la Plaza de Mayo. Para conocer de cerca el pasado del predio, una opción abierta al público es el Museo Casa Rosada, ubicado en avenida Paseo Colón 100. El museo expone distintas etapas de la historia argentina y conserva espacios vinculados con el fuerte y la Aduana Taylor.
Según la información oficial consultada, el museo abre de miércoles a domingo, de 11 a 18, con último ingreso a las 17.30. La entrada es libre y gratuita y no requiere reserva. Los horarios corresponden al museo y no deben confundirse con las condiciones de acceso a las dependencias de gobierno, que conviene consultar por separado en los canales oficiales. Argentina.gob.ar
La próxima vez que un porteño cruce la Plaza de Mayo, puede mirar la Casa Rosada como algo más que un edificio emblemático: en sus fachadas conviven proyectos de distintos arquitectos y, bajo sus alrededores, permanecen rastros de la ciudad fortificada y portuaria que existió antes del palacio.

