El 29 de septiembre de 1964, la niña creada por Quino apareció en el semanario Primera Plana. Hoy, su historia puede recorrerse a pie por el entorno de Chile 371, donde vivió el dibujante, y por la esquina de Defensa y Chile, punto de partida del Paseo de la Historieta.
Una niña de pelo negro, preguntas difíciles y rechazo a la sopa llegó a los lectores argentinos hace 62 años. La primera tira de Mafalda se publicó el 29 de septiembre de 1964 en Primera Plana. Su creador, Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, todavía no sabía hasta dónde viajaría aquel personaje que observaba las contradicciones de los adultos desde la vida cotidiana de una familia. Quino
Para Buenos Aires, el aniversario tiene una geografía propia. A pocas cuadras de la esquina donde Mafalda se sienta hoy junto a Susanita y Manolito estuvo la casa de su autor. El entorno de San Telmo y Monserrat, con sus veredas, negocios y conversaciones, formó parte del mundo que Quino trasladó a las viñetas. Recordar la fecha también ofrece una oportunidad para caminar por los lugares que la Ciudad vincula con el origen de la historieta. turismo.buenosaires.gob.ar
Una campaña que no se hizo y una historieta que sí llegó a publicarse
La historia de Mafalda empezó antes de su aparición en Primera Plana. De acuerdo con la cronología publicada en el sitio oficial de Quino, el personaje fue concebido en 1963 para una campaña de una marca de electrodomésticos llamada Mansfield. La campaña no se realizó, pero el dibujante conservó la idea. La tira encontró finalmente su lugar en el semanario al año siguiente. Quino
La distinción entre ambas fechas importa: 1963 corresponde a la creación del personaje; el 29 de septiembre de 1964 marca su primera publicación. Ese es el aniversario que se cumple hoy, martes 29 de septiembre de 2026. Quino
Quino había llegado de Mendoza a Buenos Aires en 1951 y pasó sus primeros años recorriendo redacciones. En 1954 logró publicar una historieta en el semanario Esto es. Antes de Mafalda ya trabajaba en el humor gráfico; el nuevo personaje le permitió desarrollar, a través de una niña y su entorno, una mirada sobre la familia, la escuela, la política y el mundo adulto. Quino
Chile 371, el punto de partida porteño
El sitio oficial de turismo de Buenos Aires sitúa el origen porteño de Mafalda en Chile 371, el edificio donde vivía Quino, cerca del límite entre Monserrat y San Telmo. La Ciudad señala que las calles y los personajes de ese entorno alimentaron las viñetas: menciona, entre otros ejemplos, al diariero de enfrente, el almacén de Don Manolo y los bares donde se leía el diario mientras se tomaba café.
Para el vecino que quiera acercarse, la dirección tiene el valor de un lugar de creación. No se trata de entrar a una casa abierta al público ni de encontrar allí una exhibición anunciada: el interés está en reconocer el paisaje urbano desde el que Quino observó y dibujó parte del universo de Mafalda.
Esa conexión con la Ciudad ayuda a explicar por qué el personaje se siente porteño aun cuando sus preguntas alcanzan asuntos mucho más amplios. Mafalda conversa con su familia y sus amigos, mira lo que ocurre a su alrededor y discute aquello que los mayores suelen aceptar sin detenerse demasiado.
Defensa y Chile: Mafalda espera en un banco
A poca distancia de Chile 371 está la parada más reconocible del recorrido. En la esquina de Defensa y Chile, una escultura muestra a Mafalda sentada en un banco junto a Susanita y Manolito. Es el comienzo del Paseo de la Historieta, el circuito callejero dedicado a personajes argentinos que atraviesa sectores de Monserrat, San Telmo y Puerto Madero.
La figura de Mafalda fue realizada por el artista Pablo Irrgang. Según una publicación del Gobierno porteño, llegó a esa esquina en 2009, cerca de la vivienda donde había vivido Quino. Con el tiempo, el homenaje dejó de ser una referencia para los lectores de la tira y se convirtió también en una postal del barrio.
El paseo permite continuar la caminata después de visitar el banco. La ruta oficial sigue por Chile hasta Balcarce, donde aparece Isidoro Cañones, y luego por Balcarce hasta México, con Larguirucho y Super Hijitus. Más adelante reúne a otros protagonistas de la historieta argentina, como Matías, Clemente y Patoruzú. Es una forma de situar a Mafalda dentro de una tradición de dibujantes y personajes que también dejaron huella en la cultura popular.
De Primera Plana a los libros
La primera publicación fue el inicio de una trayectoria que continuó en otros medios. La cronología de Quino indica que Mafalda pasó al diario El Mundo en 1965 y que en 1966 apareció el primer libro recopilatorio, Mafalda I. La tira llegó después a lectores de otros países.
Quino dejó de producir nuevas historietas de Mafalda en 1973. Su sitio oficial registra que ese año el personaje y sus amigos se despidieron formalmente de los lectores de Siete Días. Aunque el dibujante volvió a representarla ocasionalmente para mensajes específicos, no retomó la tira como serie.
La ausencia de nuevas entregas no la retiró de la conversación pública. Sus preguntas sobre la paz, la injusticia y la conducta de los adultos siguen siendo reconocibles para lectores de distintas edades. En Buenos Aires, esa vigencia tiene además una expresión visible: la fila de personas que se acerca al banco de Defensa y Chile para sentarse junto a ella.
Cómo hacer el recorrido por Mafalda en Buenos Aires
La caminata puede comenzar en Chile 371, dirección vinculada con la vida de Quino y la creación del personaje. Desde allí se puede ir hasta Defensa y Chile para encontrar la escultura de Mafalda, Susanita y Manolito. Quienes quieran extender el paseo pueden seguir el itinerario del Paseo de la Historieta por Chile y Balcarce, de acuerdo con el recorrido publicado por el Ente de Turismo porteño. Se trata de un circuito por la vía pública; para esta nota no se anuncia una visita guiada ni una actividad especial para hoy.
A 62 años de aquella primera tira en Primera Plana, Mafalda sigue teniendo una dirección en Buenos Aires. La efeméride invita a volver a leerla y, también, a mirar las calles donde Quino encontró escenas y personajes para contar su mundo.

